Paul McCartney y Heather Mills intentan de nuevo en los juzgados poner fin a su divorcio

La ex pareja asistirá a un total de cinco vistas judiciales para intentar firmar el acuerdo definitivo

El que ha sido bautizado, de modo bastante acertado, como el divorcio más largo y polémico de la historia de la música podría llegar a su fin en los próximos días. Aunque han sido varias las veces que Paul McCartney y Heather Mills se han visto las caras en los juzgados y en privado para intentar alcanzar un acuerdo (la última vez que se reunieron con el juez fue en el mes de octubre de 2007), este podría ser el juicio definitivo que pondría punto y final a la espinosa cuestión monetaria. La principal novedad en esta nueva comparecencia, que durará aproximadamente cinco días, es que Heather Mills se representará a sí misma, después de despedir a su equipo legal en el mes de noviembre, alegando dificultades para hacer frente a sus facturas.

Casas y seguridad
La modelo expondrá en el tribunal, según se ha publicado, que necesita recursos para mantener propiedades inmobiliarias cerca de las casas que tiene Paul en Londres y Sussex oeste, para así hacer más sencillo el compartir la custodia de su hija Beatrice. Entre sus peticiones estarían además los gastos de seguridad para ambas (por miedo a las amenazas que Mills dijo que recibía después de su separación), mientras que el ex Beatle solicitaría la firma de un acuerdo que le prohibiría a Heather hablar de su matrimonio y la obligaría a residir en el Reino Unido hasta que Beatrice cumpla dieciocho años.

De los 825 millones de libras (cerca de 1.200 millones de euros) en que está valorada la fortuna de Paul McCartney, la prensa especula con que Heather recibiría unos 55 millones de libras (más de 74 millones de euros que pagaría en plazos: veinte al principio y el resto progresivamente hasta que Beatrice cumpliera los 18 años), aunque hay otros que rebajan la cifra hasta los 10 millones de libras (casi trece millones y medio de euros). Las vistas ante el juez se celebrarán a puerta cerrada por lo que serán los interesados los encargados de desvelar la resolución del caso, aunque en su primera aparición en las puertas del juzgado ninguno de ellos quiso hacer declaraciones.

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