Britney Spears recibe el alta antes de tiempo, en contra del consejo médico

Tras sólo una semana ingresada en el centro psiquiátrico, la artista ha salido de la clínica gracias a una orden judicial que indica que 'no hay causa justificada' para prolongar su estancia

Por una de las puertas traseras y sin anunciarlo, Britney Spears abandonó el centro médico psiquiátrico UCLA de Los Ángeles, después de haber cumplido una semana de internamiento. De nuevo y como ya ocurriera a principios del mes de enero, la artista ha recibido el alta antes de lo indicado inicialmente por los médicos, que en esta ocasión habían anunciado una estancia de dos semanas (entonces también se dijo que debía estar 72 horas en la clínica y no permaneció más de 48). Parece que el alta se ha concedido en contra de la opinión de su médico y de sus padres, tal y como explica la revista People, que añade, citando fuentes cercanas al caso, que fue una orden judicial la que precipitó su salida, al no encontrar "causa justificada" para alargar su estancia.

El malestar y preocupación de sus padres
Fuera ya del centro médico, se pudo ver a Britney conduciendo su propio coche en compañía de su novio, el paparazzi Adnan Ghalib, aunque intentó por todos los medios camuflarse bajo unas gafas oscuras y un sombrero. Lo cierto es que Jamie y Lynne, padres de la princesa del pop, se han mostrado sumamente preocupados en un comunicado emitido poco después: "Como padres de una chica adulta que atraviesa la agonía de una crisis de salud mental, nos disgustó saber esta mañana que, pese a la recomendación de su psiquiatra, nuestra hija ha sido dada de alta del hospital, donde podrían cuidar de ella y mantenerla a salvo. Estamos muy preocupados por la seguridad y vulnerabilidad de nuestra hija y creemos que su vida está actualmente en peligro. Hay algunas órdenes en curso para proteger a nuestra hija que han sido descaradamente ignoradas. Sólo pedimos que las órdenes judiciales se endurezcan para evitar una tragedia".

’No, no me quieres’
Los acontecimientos se han sucedido a una velocidad vertiginosa, como ya viene siendo habitual en este caso, desde el pasado 31 de enero, cuando fue ingresada por segunda vez en el mismo mes. Sus padres, Jamie y Lynne, acudieron al juzgado y el primero fue nombrado tutor legal de la artista al día siguiente, quedando desde ese momento al cargo de sus asuntos. Él ha sido el que ha explicado la angustia de su hija durante estos días, en los que le pedía que la sacara de allí. "Venga papá, salgamos de aquí. Cógeme de la mano y vayámonos juntos" le habría dicho en una ocasión, para cambiar radicalmente al día siguiente y espetarle: "No, no me quieres. El médico me ha dicho que eres tú el que me obliga a estar aquí", una afirmación que hizo de forma tajante, a pesar de que las enfermeras le explicaron que sus padres no tenían nada que ver en el tema.

Jamie y Lynne se están volcando en el cuidado de su hija y por eso intentan alejar de ella todo lo que creen perjudicial, incluidas algunas personas. Así su madre consiguió una orden de alejamiento con su manager Sam Lufti, la persona que ha manejado los asuntos de Britney durante los últimos años. Lynne explicó ante el tribunal que Lufti se había "hecho progresivamente con el control de la vida, hogar y finanzas" de su hija y que "le mezclaba medicamentos con la comida". Con estas alegaciones, consiguió que Lufti no pueda acercarse a su hija, que le contó a su padre en el hospital que Sam se había "apropiado ilegalmente" de parte de su patrimonio y le pidió ayuda para recuperarlo. El siguiente capítulo se escribirá previsiblemente a finales de este mes de febrero, cuando está previsto que se celebre la nueva vista en el caso de custodia.

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