Britney Spears pierde la custodia de sus hijos por no hacerse los análisis de alcohol y drogas

El abogado de la cantante, Sorrell Trope, ha explicado que otro de los motivos es que Spears sigue sin tener una licencia de conducir en regla, motivo por el cual tiene pendiente un juicio

El abogado de Britney Spears, Sorrell Trope, ha salido a la palestra para explicar los motivos que han llevado al juez a retirar temporalmente la custodia de sus hijos a la cantante. La decisión del magistrado ha estado motivada, según explica Trope a la revista People, por la acusación de que la artista no se ha hecho los análisis de alcohol y drogas ordenados por el juez y por no haber demostrado que posee una licencia de conducir en regla. Trope asegura que no han podido cumplir con las peticiones judiciales a tiempo. "El juez ordenó que a las diez de la mañana del lunes, ambas partes tenían que enseñar una licencia de conducir de California válida. No pudimos presentar pruebas de que la tenía" explica. Un problema que Spears se apresuró a solucionar tras la retirada de la custodia, ya que se dirigió a una oficina de tráfico para rellenar los impresos. Con respecto a la omisión de los análisis, Trope comenta que "el abogado de Federline se quejó de que Spears no había cumplido con la orden judicial" de someterse a esas pruebas aleatorias. "No hay pruebas de que el análisis haya dado positivo" concluye el letrado. Sin embargo, a efectos judiciales el hecho de que haya faltado a una de las citas es considerado como que no ha superado satisfactoriamente la misma.

Britney Spears ha perdido de momento la custodia de sus dos hijos, Sean Preston, de dos años, y Jayden James, de uno. El juez de Los Ángeles encargado del caso tomó la decisión tras una reunión privada con los letrados de ambas partes, encuentro celebrado a petición de los representantes legales de Federline. Según el escrito remitido por el juez Scout Gordon, el bailarín "debe ejercer la custodia física de los niños menores a partir del miércoles 3 de octubre al mediodía, hasta una nueva orden de la corte". Esta decisión no pone fin al proceso judicial de custodia, aunque supone un nuevo golpe para la princesa del pop que ha tenido que enfrentarse en las últimas semanas a varios reveses que han agravado su situación en este caso.

Análisis y testimonios negativos
Hace apenas diez días, Britney Spears fue acusada de provocar un accidente y darse a la fuga, todo ello sin la licencia de conducir en regla. Si fuera declarada culpable el próximo día 10 de octubre, fecha fijada para el juicio, podría ser condenada a seis meses de prisión y a pagar 1000 dólares de multa (más de setecientos euros). Está siendo sometida además a periódicos análisis de sangre para detectar alcohol y sustancias controladas ordenados por el juez, al considerar que las utiliza de modo "habitual y continuo" según las pruebas presentadas -el ex guardaespaldas de la artista, Tony Baretto, relató ante el letrado diversos episodios en los que asegura que la vio abusar del alcohol y los narcóticos, además de definir el comportamiento de su antigua jefa de irresponsable con sus hijos. Precisamente en el primero de esos análisis se pudo ver a una Britney abatida que, sin poder contener el llanto debido a la tensión de las últimas semanas, entraba en la clínica.

Un año lleno de altibajos
En el mes de febrero comenzaba el que sin duda ha sido el peor año para la artista. A su separación de Kevin Federline, en noviembre de 2006, siguió un corte de pelo radical, por sorpresa y tras una alocada época de salidas nocturnas por los locales de Los Ángeles. Este comportamiento provocó su ingreso en un centro de desintoxicación en el que permaneció menos de un mes, tras lo cual comenzó una vida más tranquila y volvió a trabajar en su nuevo disco. Cuando parecía que el acuerdo de divorcio con Federline estaba cerrado y que ambos compartirían la custodia de sus hijos al cincuenta por ciento, el bailarín solicitó la custodia total de los niños. En el mes de septiembre comenzó la pelea judicial, un trago amargo para la intérprete que se unió a la lluvia de críticas recibidas en su vuelta a los escenarios y a los testimonios negativos de varios de sus ex empleados. Por el momento, la concesión de la custodia temporal a Federline escribe el penúltimo de los capítulos de esta historia.

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