Las amargas lágrimas de Britney Spears en el primer análisis de sangre decretado por el juez

La artista rompió a llorar a las puertas del centro de salud

La princesa del pop está atravesando uno de sus peores momentos. A la dura lucha por la custodia de sus dos hijos y la supervisión a la que se están sometiendo su forma de vida y comportamiento, se une ahora la acusación por conducir sin licencia que podría acabar en una pena de cárcel. No es de extrañar, dada la tensión que le habrán provocado los últimos acontecimientos, que Britney Spears no pudiera contener las lágrimas a las puertas de la clínica en la que le hicieron el primer análisis de sangre ordenado por el juez. Intentando cubrirse la cara con un sombrero blanco, Britney entró en el centro acompañada de unas amigas que intentaban consolarla sin éxito. La semana pasada el letrado que lleva el caso de custodia estableció que la cantante se sometiera a análisis periódicos de alcohol y otras sustancias, además de asistir a unas sesiones de asesoramiento familiar.

La decisión del magistrado estuvo provocada por los recientes testimonios negativos de los empleados de la artista, como el de su ex guardaespaldas Tony Barretto. Este relata diversos episodios en los que asegura que la vio abusar del alcohol y los narcóticos, además de definir el comportamiento de su antigua jefa de irresponsable con sus hijos. "Pasaba poco tiempo con ellos, a veces menos de una hora al día. Además no sabía cuándo necesitaban comer o había que limpiarlos. Era una niña cuidando a otros niños" comenta Barretto. Explica cómo se comportó después de su ingreso en el centro de desintoxicación Promises, de Malibú: "La rehabilitación no la ayudó. Debería haber permanecido sobria después del tratamiento, pero no lo hizo". Según él, Britney sufrió mucho con la separación del bailarín Kevin Federline. "Quería que él volviera, no superó que se marchara. Perdió al amor de su vida". "Necesita que vuelva su familia, alguien que la quiera y la guíe. Es inmadura y no acepta responsabilidades porque siempre lo ha tenido todo muy fácil" concluye Tony.

Britney se enfrenta además a un nuevo proceso judicial en el que se le acusa de golpear a un coche aparcado y darse a la fuga, todo ello sin tener el carnet de conducir en regla. Si fuera declarada culpable del accidente, ocurrido el pasado seis de agosto, podría ser condenada a seis meses de prisión y a pagar 1000 dólares (más de setecientos euros). La vista de este caso se celebrará el próximo 10 de octubre.

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