Guy Ritchie en las playas de Israel, mientras Madonna se une a la celebración de la Cábala

Las celebraciones del Año Nuevo de la Cábala en Israel han contado con varios invitados de excepción. Demi Moore y su marido, Ashton Kutcher, la diseñadora Donna Karan y Rosie O’ Donnell fueron algunos de los asistentes. Junto a ellos, una de las más fervientes seguidoras de esta doctrina, Madonna, ha regresado al país -su última visita fue en 2004- para participar en estos festejos que llevan el nombre de Rosh Hashana. La diva del pop, que comenzó a interesarse en los años noventa por las enseñanzas de aquellos que estudian la interpretación mística y esotérica que los judíos daban a los textos bíblicos, viajó en su avión privado hasta Tel Aviv junto a su marido, Guy Ritchie, y sus hijos para unirse a los cerca de 2.000 peregrinos que estaban allí. Mientras Madonna acudía a una de las sesiones de estudio organizadas, su marido aprovechó el buen tiempo para acercarse a la playa.

Esperando la decisión sobre David
Guy Ritchie presumió de cuerpo y se dio un refrescante baño en las aguas del Mediterráneo, mientras el grupo de amigos que le acompañaba tomaban el sol en la orilla. Para acabar la jornada, el productor cinematográfico se tomó una refrescante cerveza y conversó animadamente con sus acompañantes. Madonna y su marido continúan con sus planes y su rutina mientras esperan la decisión de las autoridades de Malawi sobre la adopción de su hijo David. El pequeño de 22 meses pasaría a ser hijo oficial de la pareja si los informes elaborados por el inspector de Asuntos Sociales del país africano son favorables. Dicho funcionario visitó la residencia de la familia en Londres la semana pasada para determinar si las condiciones en las que vive el pequeño son las adecuadas.

La polémica, que ha envuelto la adopción del niño desde el principio del proceso, volvió a salpicar la visita de dicho empleado de la administración de Malawi. El tribunal designó a un inspector para el caso que fue retirado del mismo, acusado de aceptar dinero de la artista para los gastos del viaje sin autorización del Gobierno. En su lugar fue elegido otro representante, aunque el problema radicaba en que quizá el tribunal no aceptaría un informe de una persona que no había designado, según apuntaron algunos legisladores.

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