Luciano Pavarotti, una vida llena de luces y sombras

El cáncer ha terminado con la vida de una de las voces líricas más representativas de la ópera. Sin embargo, detrás del grandísimo artista se escondía un hombre que vivió una vida plena, llena de satisfacciones en la que tuvo que enfrentarse también a algunos momentos amargos. Su primer matrimonio con Adua Veroni, a quien conoció cuando tenía 17 años (ella uno menos) duró treinta y cinco años (más ocho de noviazgo) durante los cuales fue padre de tres niñas: Lorenza, Cristina y Giuliana. Sin embargo, el destino le deparaba una sorpresa inesperada, un amor nuevo que le llegó en la madurez de su vida. Pavarotti comenzó una relación con su asistente personal en 1992, Nicoletta Mantovani, treinta y tres años menor que él, y en el año 2000 obtuvo el divorcio de Veroni, de la que se separó en 1996. De Nicoletta llegó a decir en alguna ocasión que "le estaba regalando una segunda juventud".

La muerte de su hijo Riccardo
Tal vez fuera por ello por lo que a sus sesenta y siete años, decidió experimentar de nuevo la aventura de ser padre. Un deseo que se vio materializado no sólo en uno, sino en dos bebés: Nicoletta esperaba gemelos, niño y niña. Pero la mala suerte se cruzó de nuevo en su camino y uno de los bebés, el niño, murió en el parto prematuro. Enero de 2003 se convirtió en un mes trágico para la pareja, que a la alegría por el nacimiento de Alicia, sumó el intenso dolor por la pérdida de Ricardo. El tiempo cura todas las heridas y en diciembre de ese mismo año, Nicoletta, la mujer que había sido su báculo en los últimos once años, se convirtió en su mujer.

Romántica boda en Módena
La romántica ceremonia se celebró en la ciudad natal del tenor Módena, un lugar que ha estado siempre muy presente en los momentos más significativos de su vida. Compañeros y amigos del artista, como Bono, líder de U2, y José Carreras, que junto con Plácido Domingo y el novio formó la exitosa unión Los Tres Tenores, estuvieron acompañándole. Sin embargo, la invitada de honor fue sin duda Alice, su hija de casi un año que, sólo dos meses antes, había recibido las aguas bautismales también en dicha ciudad. Para el rito civil -al ser Pavarotti un hombre divorciado, no pudieron casarse por la iglesia-, Nicoletta eligió un modelo de Armani en tonos rosa pálido y un original ramo de flores silvestres. Luciano, por su parte, vistió un traje oscuro, diseñado por su amigo Paolo Gerani, al que acompañaba un sombrero blanco y una gran corbata roja.

El diagnóstico fatal: cáncer
El éxito inundaba la vida de Pavarotti, a todos los niveles, cuando, en julio de 2006, los médicos le ingresaron en el hospital para realizarle unas pruebas, en las que descubrieron un tumor maligno en el páncreas. Fue dicha intervención la que le obligó a suspender una gira de conciertos que tenía programada en Gran Bretaña y a retirarse momentáneamente de los escenarios, con la firme intención de regresar al año siguiente. Pero la voz con mayúsculas nunca volvió a pisar esas tablas en vida, ya que su corazón de setenta y un años no resistió la embestida del monstruoso cáncer. En el mes de agosto, exactamente un año después del diagnóstico, la ópera lloró su pérdida.

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