El rapero P. Diddy se diverte con sus hijos, idénticos a él, en su exótica 'fiesta blanca'

Mariah Carey, Donna Karan y Tommy Lee Jones fueron algunos de los invitados

Probablemente fuera por lo similar del atuendo -incluso llevaban la misma medalla al cuello-, pero lo cierto es que el rapero P. Diddy y sus hijos parecían cuatrillizos en la fiesta que el artista celebró en su mansión de Long Island. El nombre elegido para bautizar el evento, The real white party, no dejaba lugar a dudas: todo debía ser blanco. Los atuendos de los invitados, los trajes de los camareros e incluso la casa, que con un color inmaculado daba la bienvenida a los ilustres famosos. No había lugar para ni para diferentes tonos de blanco ni para otro color, algo que según las malas lenguas fue un problema para la esposa del músico Billy Joel, que eligió un vestido color crema -P. Diddy le habría pedido que se cambiara.

Como no podía ser menos en un anfitrión de categoría, el rapero, que hace menos de dos meses rompió su relación con la madre de tres de sus hijos, Kim Porter, llegó en un impresionante rolls royce descapotable. Con el interior de cuero y madera, el lujoso vehículo fue escenario de las primeras instantáneas de Diddy y su prole. Christian, de nueve años, fruto de su relación con Kim Porter con la que tiene además dos niñas gemelas de seis meses, Justin, de trece años, cuya madre es la estilista de moda Misa Hylton-Brim, y Quincy, hijo de Kim Porter y el cantante Al B. Sure, posaron como auténticas estrellas, demostrando que han tenido un buen maestro en el arte enfrentarse a las cámaras.

Una exuberante Mariah Carey, la diseñadora de moda Donna Karan, con su hija Gabby, y el músico Tommy Lee Jones, entre otros, disfrutaron de un espectáculo de lo más exótico que incluyó danzas polinesias, "traga fuegos" y una banda de jazz. Este multitudinario evento puso el broche de oro al ajetreado verano del artista en Saint Tropez, localidad en la que se relajó con amigos como Penélope Cruz y Bono, de líder de U2.

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