El ajetreado verano de Britney Spears

Aunque la artista está volcada en la grabación de su nuevo disco, su polémico comportamiento sigue acaparando portadas

El nombre de Britney Spears no deja de ser noticia ni siquiera en vacaciones. Y es que la princesa del pop combina una frenética rutina de ensayos y grabaciones para su nuevo disco, con algunos momentos de relax en la mejor compañía, la de sus hijos. Navegar por las aguas de la bahía de Los Ángeles se ha convertido en una de sus mayores aficiones por lo que es frecuente verla, ataviada como un auténtico lobo de mar, pasando el día con Sean Preston, de casi dos años, y Jayden James, de diez meses. Con ellos se aleja durante unas horas del trabajo en el disco que la verá renacer como artista y que podría estar en las tiendas en el mes de octubre.

Con una imagen más agresiva que la que luce habitualmente, un body negro y botas altas del mismo color, las cámaras "pillaron" a Britney a las puertas del plató en el que estaba grabando su nuevo videoclip. Su productor Sean Garret promete que será una "obra maestra del pop": "Es movido, fuera de control. No les puedo dar el título, pero el disco ya está listo y sin duda alguna es lo que la gente quiere escuchar de ella". Sin embargo y pese a que parece que las aguas han vuelto a su cauce en lo profesional, la polémica no abandona la vida de la cantante.

Fin de la custodia compartida
Una reciente sesión de fotos para una publicación americana que tenía como objetivo inicial servir de aperitivo a la reaparición de la artista en los escenarios, terminó convirtiéndose en una pesadilla. Los responsables de la revista aseguraron que el comportamiento de la cantante había sido desconcertante: Britney Spears se habría quejado continuamente por el vestuario que, según ella, era muy discreto, habría comido vestida con caros modelos de marca (dejando huellas de grasa en la tela) y habría dejado que su perro ensuciara el estudio y entorpeciera la labor de los periodistas. Como colofón, se habría marchado llevando puesto uno de los vestidos prestados por la organización.

Pero sin duda el problema más grave que le afecta, si llegara a confirmarse, es la posibilidad de que su ex marido Kevin Federline, preocupado por su estilo de vida y su comportamiento, haya pedido la custodia total de los dos hijos que tienen en común -actualmente la comparten. Fuentes cercanas al bailarín y cantante aseguran que este se ha reunido esta semana con sus abogados para estudiar el caso y decidir si lo lleva a los tribunales. Una cuestión que se habría visto agravada por la reciente escapada de Spears a Las Vegas con los niños, ya que, según las leyes del estado de California, debería haberle pedido permiso por escrito a Federline, cosa que no hizo.

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