Todos los detalles de la boda de Paulina Rubio y Nicolás Vallejo Nájera en exclusiva

La revista ¡HOLA!, que sale hoy sábado a la venta, le ofrece más de sesenta páginas con las fotografías y anécdotas de una de las bodas del año

"Desde muy pequeña soñé con este día y con este momento. He dado el paso más importante de mi vida". Con estas palabras llenas de emoción, Paulina afrontaba uno de los días que seguramente recordará toda su vida: el día de su boda. La cantante caminó hasta el altar con un diseño de Rosa Clará y acompañada por un cortejo infantil, compuesto por los sobrinos de Nicolás, Mafalda, Chloe, Bosco, Pedro y Casilda, (hijos de Samantha y de Antonio Vallejo Nágera), Karin (hijo de Zélika García, esposa de Enrique Rubio) y Axel y Anik (ahijados de Paulina e hijos de Óscar Madrazo). Todos ellos vestidos por Lorenzo Caprile, con trajes en retor crudo y seda salvaje, con adornos de bolillos de Almagro.

Las joyas de la novia
Paulina, que "enloqueció" cuando vio su vestido de novia terminado, lució durante la ceremonia pulseras y "clips" para el pelo art decó, época años veinte, treinta y cincuenta. Las alianzas eran dos piezas únicas en oro blanco con un diamante engastado en el de la artista, que no se aprecia a simple vista. El altar de la capilla de San Francisco, en el parque natural de Xcaret, estaba decorado con arreglos de rosas blancas, a modo de cadenas tejidas en forma de cascadas hacia el suelo, que también se encontraban en las columnas. Tampoco faltaron los nardos, flor preferida de la abuela de la artista, que fue una de las personas que más quiso, cuyo recuerdo estuvo así muy presente durante la ceremonia.

El novio llevó a su perro
El novio, que vistió chaqué, llegó a la capilla del brazo de su madre y madrina, Sabine Déoulède, que eligió un traje de tres piezas de estilo criollo en seda y encaje, de Lorenzo Caprile. Nicolás estuvo acompañado además en este recorrido por su perro, Philippo, que fue en su día un regalo de Pocholo Martínez-Bordíu. Al final de la romántica ceremonia, en la que los novios intercambiaron miradas y gestos cómplices, se soltaron palomas blancas entre los aplausos de los invitados. Después se sirvió un cóctel, amenizado por una recreación del juego de pelota, ritual sagrado de las culturas clásicas de Mesoamérica.

Invitados de blanco
Entre los invitados estuvieron, Eugenia Martínez de Irujo, a quien no acompañó Gonzalo Miró y que fue con su hija Cayetana Rivera, Vicky Martín Berrocal, que puso el toque español con su vestido de inspiración flamenca, y Fonsi Nieto y Javier Hidalgo, por una de esas casualidades que a veces ocurren, llevaban el mismo traje blanco y las mismas zapatillas de deportes. Pocholo Martínez-Bordíu llevó una botonadura de esmeraldas y Boris Izaguirre, zapatos estilo Grand Gastby y la única corbata entre los invitados, en una noche donde el blanco fue protagonista por petición expresa de los novios. Alejandro Sanz, Simoneta, Fernando y Beltrán Gómez-Acebo estuvieron acompañados por sus respectivos cónyuges: José Miguel Fernández Castrón, Mónica Martín Luque y Laura Ponte.

Un brindis con tequila
El banquete se sirvió en el restaurante La Isla, donde se colocaron mesas redondas y con manteles de lino blanco, bajoplatos de cristal alemán, servilleteros de cristal y lámparas inglesas de cristal, con tulipas blancas a dos alturas. En el variado y extenso menú, se degustaron, entre otros platos, ensalada de cangrejo de Santoyo con espárragos y vinagreta virgen, pechuga de pato con frutas deshidratadas en reducción de jerez y lunas de langosta asada con camarón gigante, salsa de tamarindo y reducción de vino tinto, acompañado de polenta de trufas. Antes de servir la tarta nupcial y para hacer honor a la tradición mexicana muy presente en todo el enlace, los novios brindaron con tequila por su felicidad. Después del sabroso banquete, la fiesta se prolongó en la playa manglar hasta altas horas de la madrugada. Juan Gabriel, que dio una sorpresa a la cantante, actuó para amenizar la velada acompañado por un mariachi y la propia Paulina, con el segundo de los tres vestidos que lució en el enlace, quien se subió para interpretar un dúo con él.

Luna de miel por medio mundo
La cantante, a pesar de la herida que se hizo en el pie el día anterior durante la fiesta previa -bailaba sobre una mesa de cristal que se rompió y se hizo un corte en la planta del pie que requirió puntos-, no paró de bailar en toda la noche. "Damos las gracias a la vida y al destino por habernos conocido. Nicolás y yo nos encontramos en un momento mágico, además de inesperado" comentó la radiante novia, que abandonó la fiesta casi al amanecer con un tercer vestido, corto y acompañado de una especie de bolero de encaje. Al día siguiente, tras las emociones y el ajetreo del enlace, los ya marido y mujer se relajaron en la playa acompañados de sus respectivas familias. Una jornada de sol que fue el inicio de una luna de miel de tres semanas, en la que la pareja recorrerá medio mundo, y tras la que Paulina retomará su gira Ananda en Estados Unidos.

La revista ¡HOLA!, que ha salido hoy sábado a la venta, les ofrece en su amplio reportaje exclusivo de más de sesenta páginas, todas las imágenes, curiosidades y anécdotas de este enlace con sabor mexicano, que la madre de Paulina, Susana Dosamantes definió así: "Ha sido una boda digna de una princesa mexicana".

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