Bertín Osborne habla de la situación de su hijo: 'Los médicos nos han dicho que son niños que no tienen un tiempo de vida demasiado largo'

'De momento vamos a disfrutar el día a día, y estamos encantados con el peor escenario que hay'

dicho que son niños que no tienen un tiempo de vida demasiado largo. La parte positiva es que nos ha bajado a la Tierra. Muchos somos privilegiados cuando nos levantamos por la mañana y no somos conscientes de la suerte que tenemos. Estas cosas te bajan a la Tierra y te encuentras que eres una persona que puede tener dramas y tragedias. Y como no estamos dispuestos a pasar por eso, hemos decidido que no es un drama. Es una maravilla. Esto nos ha unido todavía más de lo que estábamos. Lo vamos a llevar adelante y creo que él se va a dar cuenta, seguro.
—¿Cómo se encuentra el niño?
Ahora, físicamente está bien, está comiendo... Casi bien. Pesa dos kilos y trescientos sesenta gramos.
—¿Cómo son los encuentros con los médicos?
Tuvimos uno ayer por la mañana. Sobre el personal de La Paz yo no tengo más que palabras de agradecimiento; las enfermeras, los médicos... Con qué cariño tratan a todos los niños; son todas palabras de agradecimiento. Con cariño les hablan, les cuidan, les cambian, les cuentan cosas. Es un ejemplo. Es como mi casa. Fabiola vive allí. Va a las nueve y media de la mañana para darle los biberones y sale a las diez de la noche. Y yo siempre que estoy en Madrid voy, me siento, le cojo en brazos..., y no le doy el biberón porque seguro que se lo meto por un ojo, porque soy un desastre. Tuvimos una reunión con los dos neurólogos, Miriam y el doctor Alfredo García Pérez, que pasaron un mal rato. No sabían cómo decirnos: «Tenéis este problema». Y les mando un abrazo muy cariñoso, porque no se puede ser mejores profesionales, mejores personas. Sé que pasaron un mal rato ayer, porque yo quería que me dijeran la verdad. Otra doctora encantadora, Celia Díez, que fue la que estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos de los niños.
—¿Eres optimista?
Sí.
-¿Has cambiado?, ¿te ha cambiado?
No. Yo ya no tengo edad para cambiar. Bueno, he cambiado algunas cosas, gracias a Dios. No me ha cambiado, me ha hecho bajar al suelo, y cuando tocas el amago de drama y tragedia, pues uno valora las cosas y la vida. Disfruto con mis amigos más, con mi mujer más, disfruto con mi padre. Me está enseñando muchas cosas. Sus ganas de vivir y su esfuerzo por estar aquí me han enseñado a vivir y me hace valorar estar aquí.
—Tu hijo está luchando como un jabato, agarrándose a la vida. ¿Qué sentiste cuando salió del quirófano?
Bueno, cuando salió no le vi mucho, porque salía con un gorro y un montón te tubos. Me dijeron: «Mira tu hijo». Después, no nos hemos encontrado con la realidad, realidad hasta ayer. Fabiola, que es más lista que

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