Heather Mills, de los juzgados a la pista de baile

La primera imagen de la ex mujer de Paul McCartney como concursante de la versión americana del Mira quién baila español, que se estrena el día 19 de marzo

Mientras se enfrenta a su ex marido Paul McCartney en los tribunales por su polémico divorcio, Heather Mills prepara ya el que será su próximo reto profesional que la llevará a la pequeña pantalla. Cuando faltan apenas dos semanas para que la modelo se lance a la pista de baile (el 19 de marzo se estrena el programa), Heather ya se ha vestido para la presentación de la nueva temporada de Dancing with the stars, la versión americana del Mira quién baila español. Como ya anunciara su representante, Phil Hall, la modelo será una de las estrellas de la tercera edición de este certamen, una oportunidad que supone "un desafío para ella".

En la página web del programa, Heather Mills es presentada como embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas, activista contra las minas antipersona y defensora de los derechos de los animales. Se destaca de ella además que será la primera participante en competir con una prótesis artificial en la pierna -la perdió en un accidente de motocicleta en 1993. La modelo tendrá que enfrentarse a coreografías de diferentes estilos de baile como el vals, la rumba el tango y el pasodoble, entre otros, y en todos ellos estará acompañada por una pareja profesional en esta disciplina, Jonathan Roberts. Precisamente con él aparece en la instantánea, en la que lleva un vestido rojo que parece muy apropiado para interpretar un vals.

Batalla en los tribunales
Lejos de Estados Unidos, en Londres, Heather se encontró la pasada semana con su ex marido, Paul McCartney, en los tribunales, donde el juez tendrá que decidir cuáles de las razones que ella alegó para el divorcio admite en dicho proceso. La modelo acusó al ex Beatle de malos tratos y describió varios episodios de violencia, polémicos hechos de los que McCartney se declaró inocente. Dado que la pareja no llegó a un acuerdo amistoso, es en el juzgado donde se decidirá qué parte de la fortuna de McCartney, que asciende a unos 825 millones de libras (más de 1.200 millones de euros), corresponde a la modelo.

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