Jason Alexander, el primer marido de Britney Spears, alimenta la polémica

El joven, de 25 años, asegura, en una entrevista concedida al diario Sunday Mirror, que Britney tenía problemas con las drogas cuando estuvieron juntos

Lo ocurrido la última semana en la vida de Britney Spears es digno de cualquier guión de cine y es que no dejan de aparecer nuevos actores que complican, con sus declaraciones, la trama. El último en sumarse a este goteo de informaciones ha sido Jason Alexander, amigo de la infancia de Britney Spears y que protagonizó con ella uno de los matrimonios más efímeros del espectáculo -se casaron en Las Vegas, en enero de 2004, de forma inesperada, y anularon el enlace 55 horas más tarde. Alexander asegura, en una entrevista concedida a la publicación Sunday Mirror, que la artista tenía problemas con las drogas cuando estaban juntos. "No había dicho nada acerca de esto antes, pero ahora estoy muy, muy preocupado por ella", afirma. En el reportaje, el joven, de 25 años, detalla alguno de los episodios de excesos que vivió con la artista, narrando el fin de semana que pasaron juntos en Las Vegas y que culminó en su enlace. "Necesita ayuda. Se calmó cuando estaba con Kevin y fue madre, pero se ha vuelto salvaje de nuevo desde que está otra vez soltera", concluye Jason.

Kevin visita a Britney con sus hijos
Mientras tanto y probablemente ajena a dichos comentarios, la artista sigue su tratamiento de desintoxicación en la clínica Promises, donde este fin de semana recibió una grata sorpresa: la visita de su ex marido Kevin Federline y sus dos hijos, Sean Preston, de diecisiete meses, y Jayden James, de sólo cinco. El cantante y bailarín, de 28 años, que estuvo con ella cerca de noventa minutos, ya había ido a verla en otra ocasión desde que regresara a la institución, aunque esta fue la primera en que llevó a sus hijos consigo. Al parecer fue la madre de Britney, Lynne, la que llevó a los pequeños hasta la institución de Malibú.

El inesperado comportamiento de la cantante
Son numerosos los medios que aseguran que fuentes cercanas a Kevin Federline manifiestan la preocupación que siente el bailarín por el estado de su ex esposa. Incluso el padre de esta, Jamie, confesó que su familia también está muy preocupada: "Tenemos una niña enferma e intentamos cuidar de ella". Y no es para menos, ya que en la última semana la vida de Britney ha sido una suma de acontecimientos inesperados. Después de varios meses de fiestas y escandalosos comportamientos y tras permanecer un día en el centro de desintoxicación fundado por Eric Clapton, Crossroads en la isla caribeña de la Antigua, Britney volvió a Los Ángeles el día 17 de febrero. Allí se rapó el pelo y se hizo un par de tatuajes, para acabar ingresada de nuevo en la institución Promises de Malibú.

Una primera estancia que de nuevo sólo duró veinticuatro horas ya que, el jueves 22, Britney, enfadada al parecer ante la petición de una vista de urgencia en los juzgados de familia por parte de su ex marido -en la que Federline iba a pedir la custodia de sus dos hijos-, acudió a la casa de este para encararse con él. Ante un grupo de paparazzi y bastante nerviosa, golpeó repetidas veces el coche de su ex marido con un paraguas hasta que finalmente pudieron hablar. Al parecer, la pareja hizo un trato: si ella volvía al centro, él no acudiría a los juzgados, solucionando así la situación.

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