Las Navidades más tristes de Heather Mills

Tras meses de batalla legal, un continuo cruce de insultos y acusaciones y varias ofertas económicas de por medio, la modelo y Paul McCartney terminan el año sin haber llegado a un acuerdo que resuelva su polémico divorcio

Lleva desde mayo batallando con el que hombre con el que ha compartido su vida durante los últimos cuatro años. Desde entonces no ha habido tregua, salvo el cumpleaños de su hija, Beatrice, celebrado a finales del pasado mes de octubre. La ex pareja fue fotografiada entonces en un parque infantil en Hastings (al sur de Inglaterra); eso sí, cada uno rodeado de sus colaboradores y manteniendo una prudencial "distancia de seguridad". Salvo esta ocasión, Paul McCartney y Heather Mills no han vuelto a mirarse a la cara, es más, no han parado de tirarse los trastos el uno al otro. El entorno del ex Beatle la acusó de oportunista y cazafortunas. Al poco, el diario británico The Evening Standard sacaba a la luz un documento con un total de 13 páginas en el que Mills acusaba a su ex marido de ser un hombre violento, de abusar del alcohol y consumir sustancias prohibidas entre otra serie de perlas que dibujan a un Paul McCartney muy distinto al que conocíamos hasta ahora.

Cruce de acusaciones y otras perlas
A las acusaciones se sumaron los rumores sobre un posible romance entre la modelo y su entrenador personal, que desde que anunció su separación del músico se ha convertido en su sombra. Unos rumores que no sentaron bien en el entorno del cantante, de quien se dijo estaba sufriendo una depresión y que por ello se había apuntado a clases de yoga. De hecho, hace unos días, la prensa británica decía que Paul McCartney, animado por sus hijos, que están seriamente preocupados por su salud, le habría ofrecido un sustancioso acuerdo económico (el de mayor cuantía de los tantos que dicen el ex Beatle habría ofrecido a su ex mujer por zanjar definitivamente su proceso de divorcio. Se habla de unos 177 millones de euros, una minucia si se compara con los 1.200 millones de euros que se calculan acumula el músico en su fortuna personal) para terminar con esta "tortura".

Y la lista es un continuo suma y sigue. Heather Mills está ahora empeñada en conseguir entrar en la casa que Paul McCartney tiene en el barrio londinense de Saint John’s Wood y guardar allí sus cosas (el músico cambió las cerraduras pocos días después de anunciar su separación, de manera que en una ocasión Mills se quedó delante de las puertas cerradas con su hija Beatrice en brazos). Tal es el ahínco que la ex modelo lo está pidiendo vía judicial.

Uno más en la familia McCartney
Quizás por todo ello y porque la batalla tiene pinta de llenar aún en el 2007 muchas portadas de periódicos y revistas del todo el mundo, serán, sin duda, éstas, las Navidades más tristes de la modelo y el músico. Aunque no han trascendido los planes que tienen para estas fechas con respecto a su hija, Beatrice, cuya custodia está aún por decidir, parece claro que no se repetirá la bucólica imagen familiar del pasado año. Paul McCartney al menos tendrá la felicidad de saber que este año son uno más en la familia, ya que su hija, Stella, dio a luz el pasado 8 de diciembre a su segundo hijo, una niña a la que han llamado Bailey Linda Olwyn, y que el ex Beatle ya conoce. Parece por tanto lógico que Paul McCartney pase estas fechas junto a sus hijos, Mary, Stella y James.

La policía advierte a la modelo de que corre peligro su vida
Heather, por su parte, podría viajar a Estados Unidos para pasar allí estas fechas tan señaladas, sobre todo después de que la policía la visitara la semana pasada en su casa del sureste de Inglaterra para advertirle, según cuenta el periódico británico The Sunday Telegraph, que dos individuos de Liverpool podrían estar planeando asesinarla. Fuentes cercanas a la ex modelo declararon al periódico ya mencionado que "está muy preocupada" por su seguridad y, sobre todo, por la de su hija, Beatrice, de 3 años de edad, por lo que una buena opción parece poner tierra de por medio.

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