Soraya: 'A pesar de que dicen que estoy con otro chico sigo totalmente enamorada de mi novio'

'Nos hemos comprado un piso y su familia viene de Noruega a pasar las Navidades con mi familia'

Soraya Arnelas, finalista de la pasada edición de "Operación Triunfo", es de las pocas personas a las que la fama no le ha hecho cambiar. Su única ilusión es hacer bien su trabajo, y punto. No quiere lujos ni extravagancias. Además, mantiene su amor por Alex, su novio noruego, el mismo que la vio entrar en la academia. Con su nuevo disco, Ochentas, Soraya ofrece once éxitos de una década gloriosa para la música. Un álbum y un proyecto que le han invitado a cambiar de "look": del pelo rubio al moreno.

—¿En qué consiste tu nuevo disco, Ochentas?
—Ha sido una idea de mi discográfica, en especial de Kike Tejada. Ellos querían hacer un remember de los mejores temas de los ochenta. La verdad es que está volviendo la moda. La gente incluso se llega a vestir como en aquellos años. Parece que estamos volviendo atrás. Y creímos que lo mejor para las Navidades eran las recopilaciones. Son once canciones con lo mejor de los ochenta, temas que no solamente pegaron en España. Hemos hecho un disco que pueda tener tirón a nivel internacional, y al final han salido once temas en inglés. Esperemos que la acogida en España sea buena.
—Versionar temas de una década tan importante musicalmente para este país como aquella es toda una osadía. Sin embargo, tu fuerza en la voz hace que no desentone…
—Sí, la verdad es que estuvieron buscando un artista que pudiera defender este estilo, y como veían que yo era muy camaleónica en ese sentido, que defendí temas de los años ochenta y noventa en mi paso por "Operación Triunfo", pensaron en mí, apostaron y me dieron ese voto de confianza. Y, desde luego, yo no podía decir que no a un disco que veo que va a tener éxito.
—Viendo tu paso por la academia y tu trabajo posterior, cuesta trabajo creer que no te hubieras dedicado antes a la música…
—Confío todavía en que la gente tiene valores que ni siquiera ellos mismos conocen. Hay gente que en su vida ha tocado el piano, como Jamie Cullum, por ejemplo. El no lee partituras, no ha estudiado solfeo, pero toca de oído. Yo cantaba, pero no en plan profesional, sino delante de un espejo, como una niña. Yo creo que lo que me ha venido muy bien es que, desde muy pequeña, mi padre me ha inculcado el respeto a la buena música, a las grandes voces, como eran las de Aretha Franklin, Donna Summer o Gloria Gaynor.
—¿Tu padre es un enamorado de la música?
—Total. Tiene una colección de vinilos enorme. Yo recuerdo que en mi casa podría no haber televisión, pero un equipo de música no faltaba.
—¿Y tu madre es también una amante de la música?
—Mi madre me dice que cuando estaba embarazada de mí, cantaba. Cantaba mal, pero lo hacía. Por lo menos, esas ganas y ese interés por la música sí que existía. Pero en mi familia no había nadie que se dedicara a la música profesionalmente, somos gente trabajadora, normal…
—¿Tienes alguna otra faceta oculta?
—Creo que no, pero sí que soy buena para los idiomas. Todo lo relacionado con el oído lo tengo bastante desarrollado. Yo creo que otra cosa buena es que tengo mucha capacidad para el trabajo, y sobre todo para ayudar a los demás. Soy muy sensible a lo que pueda estar pasándole a la gente, que no tengan comida... Todo eso me afecta mucho e intento ayudar.

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