Así es 'Neverland', el reino mágico en el que vive Michael Jackson

Hace aproximadamente quince años, Michael Jackson compró un fabuloso rancho en las montañas de Santa Inés en California llamado "Sycamore Valley" (por la gran cantidad de árboles sicamoros que había) por 20 millones de euros y lo transformó en su reino mágico, una fortaleza casi inexpugnable a la que llamó "Neverland Valley" donde los niños son los reyes, especialmente los niños enfermos. Un parque de atracciones, un zoo con más de 200 animales exóticos, una mansión de 25 habitaciones y un jardín con más de 128 mil flores son sólo algunas de las maravillas que forman este particular país de "nunca jamás".

El cantante abrió por primera vez las puertas de su casa en 1993, pero algo antes de que se mudara, ¡HOLA! publicó las primeras imágenes de la casa principal, de 13 hectáreas y decorada en estilo Tudor, y de las cercanas construcciones destinadas a invitados. Valiosas maderas y vigas cruzando el techo destacaban entonces en la residencia principal, cuya estructura fue respetada por el artista, donde había muebles ingleses y franceses del siglo XVIII y numerosas alfombrar tucas, persas..., así como preciadas lámparas de gran belleza. Su anterior propietario, William Bone compró la propiedad de 1.130 hectáreas a Robert Easton, el fundador de la Banca Crocker, en 1977. Entonces se llamaba "Zaca Laderas" y sus terrenos se utilizaban principalmente para la gandería. Cuando Bone lo adquirió pasó cinco años creando una especie de pequeño mundo de hadas, tal y como siempre había soñado. El arquitecto Thomas A.Stone fue el encargado de proyectar el edificio principal y los adyacentes.

Cuando Michael se trasladó a la casa, se plantaron varios kilómetros de vallas protectoras y un sofisticado y completo sistema de seguridad a prueba de extraños y curiosos. Una vez dentro, a uno le da la sensación de que pocas veces antes un hombre ha conseguido, en su propia casa, hacer realidad sus fantasías de una manera tan perfecta. La primera parada es el patio trasero de Jackson, con un jardín radiante de caléndulas (cuarenta jardineros se encargan de cuidar las 128 mil plantas con flores de "Neverland". Desde la terraza, los invitados pueden divisar un enorme campo de juego, una piscina, un trampolín. En la distancia reluce un lago cristalino en la que hay barcas de pedales e incluso un trasbordador en forma de cisne. La isla que hay en el centro es uno de los refugios preferidos de Michael Jackson. Un látigo muy especial en forma de falsa nave espacial transporta a los pasajeros como un giroscopio alrededor de una pantalla de ordenador en la que explotan meteoros.

Un tren que recorre la propiedad, caballos, dos pistas de baloncesto, innumerables columpios, un poblado indio, un cine con butacas giratorias, un gran Oscar y mostrador con infinidad de golosinas (en la parte posterior de la sala hay dos habitaciones con camas hospitalarias orientadas a la pantalla para que los niños demasiado enfermos puedan ver películas con relativa comodidad, un parque de atracciones con montaña rusa, un museo al aire libre diseñado por él mismo...en fin, un paraíso dedicado a Peter Pan en el que trabajan casi un centenar de empleados.

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