Entrevista y fotografías exclusivas de la boda de David Bustamante y Paula Echevarría

—Paula, ¿tú te has disgustado?
No me ha causado ningún disgusto, pero sí me molesta que me intenten fastidiar. Yo me pregunto por qué hay quien quiere desestabilizar a la gente que es estable. Nosotros tenemos una base muy sólida y, gracias a Dios, no nos afecta nada de lo que puedan decir, no nos hace tambalearnos. ¿Qué necesidad tienen? ¿Por qué me quieren —que no pueden— amargar?
—¿Os ha parecido una injusticia?
Siempre hemos sido accesibles y amables con la prensa. Y eso es lo que nos duele, que no nos hayan respetado. Esto hace que igual cambiemos, y que luego no nos critiquen por haber cambiado.
—Y encima, la mala pata de David. ¿Qué te ha pasado?
(SIGUE) Se me cayó un vaso de sidra cuando llevábamos cuarenta y cinco minutos de despedida de solteros conjunta y me seccionó un tendón del dedo gordo. Me operaron de urgencia durante una hora. Nos quedamos sin fiesta y ahora tendremos que hacer la bienvenida de casados.
—La luna de miel también tendrá que esperar.
Será otra asignatura pendiente.
—La boda ha sido muy tradicional y supongo que refleja vuestra personalidad y vuestras creencias.
Somos muy creyentes, muy religiosos, y la nuestra ha sido una fiesta familiar con amigos.
—David, tu vida ha cambiado una barbaridad. ¿Qué te evoca ahora echar la vista atrás y recordar los tiempos a pie de obra?
Mi vida ha cambiado mucho en los últimos cinco años y llevo todo el día viendo una película mental de imágenes desde que era pequeño... Y es que, al final, es como una película.

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