Julio Iglesias y Miranda, quince años de amor

La mujer que desde hace quince años comparte su vida con el artista es lo más parecido a un ángel. Está pendiente de todos los detalles con una hospitalidad que abruma. Su belleza serena no necesita aditivos. Se pasea por la casa —casi siempre descalza—, vestida con un sencillo pareo y un caftán, pero como si fuera en traje de noche: está espectacular. Y siempre cerca de Julio. No hay más que estar unos minutos junto a ellos para ver la complicidad que han logrado: se hablan con miradas.

Julio, imparable
Y en el terreno profesional, Julio está imparable. Nos deja helados cuando nos asegura que prepara ¡seis discos! Antes de hablar de todo ello, atiende a varios compromisos. Miranda aprovecha para enseñarme la nueva página «web» de Julio. Ahora, cuando volvemos a compartir mesa con él para comenzar la entrevista, nos damos cuenta de que, además del compañero, el padrazo y el amigo de sus amigos —sencillo, natural y tremendamente divertido, porque con él no paras de reír—, tenemos en frente a una leyenda. Historia viva. Y eso es todo un honor.

-Cuatro años sin cantar en España. Eso es mucho tiempo...
Actuaré cuando me inviten, cuando quieran —y ríe abiertamente.
—¿Y cómo te mantienes así de joven?
Me cuido mucho y hago dos o tres horas diarias de deporte; eso es algo que respeto muchísimo. Tengo hijos muy jóvenes, la generación de mis hijos mayores también es muy deportista y estos pequeñitos están siempre corriendo de un lado para otro y... te dan juventud, te dan fuerza y ganas de mantenerte fuerte. También el escenario es parte de mi gimnasia, porque el estar de pie dos horas con el estómago contraído y con los pies pegados a la tarima es un buen ejercicio.
—Ahora vuelves a la carga con un triple trabajo en inglés, en español y en francés. Casi nada.
Y en chino, bahasa y tagalo —y rompe en una sonora carcajada.
—No puedes ser. ¿Seis discos a la vez? ¿Cómo lo haces?
Dedicación, pasión y... mucho trabajo. Desde que murió mi padre, me metí en el estudio de grabación tres meses y no he parado de trabajar. Ya he terminado el disco en inglés y tengo ultimado el francés, el español y los demás.
—¿Es de alguna manera un homenaje a tu padre?
Mi padre, los últimos meses antes de morir, me insistía mucho en que tenía que hacer un disco en inglés; me decía que hacía doce años que no sacaba un trabajo en inglés..., y este álbum está dedicado a él. La verdad es que este trabajo me metí a hacerlo con rapidez porque, en la última conversación que tuve con él —después de que me hablara del Real Madrid, que era como empezaban todas nuestras conversaciones—, me preguntó cómo iba y le dije: «Papá, ya lo estoy terminando». Y no lo estaba ni empezando.

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