Carlos Marín, de Il Divo, se casó Geraldine Larrosa en Disneylandia

Carlos pronto se dio cuenta y comprendió cuánto significaba la magia de Disney para Geraldine, la hija del difunto mago Carlos Corda, que tiene su propia carrera llena de éxitos en el teatro musical. "Realmente, nos encanta ver juntos cosas de Disney —concluye el cantante—. Me gustan muchísimo todos los dibujos animados". Cuando Carlos se enteró de que iban a actuar en San Diego y Los Ángeles pensó que era el momento de preparar la boda.

Tan sólo tenía un mes por delante, así que de inmediato se puso manos a la obra para poder sorprender a su novia. Para ello, en primer lugar, hizo venir a su familia y a la madre de Geraldine en secreto. Lo más complicado fue urdir una tapadera para llevar a Geraldine a Disneylandia y vestirla de novia sin que se pudiera imaginar que horas después se casaría de verdad. Carlos explicó a su futura esposa que tenía que ponerse un traje nupcial digno de una princesa para un reportaje fotográfico en Disneylandia. La estrategia funcionó. Carlos también sugirió a Geraldine que consiguiera su propio vestido en Madrid para asegurarse de que le sentaba perfectamente bien.

"Necesitas un traje como el de La bella y la bestia —le explicó—, aunque negro no sería adecuado para Disneylandia. Blanco estaría muy bien para ti". Geraldine optó por un traje de raso en color marfil, adornado con perlas y bordados, de la diseñadora madrileña María Guardiola, con una tiara puntiaguda, que se parecía al disfraz que ella llevó en el musical La bella y la bestia.

Carlos contrató la ayuda de una agencia de viajes y de una empresa encargada de organizar bodas. Pero eso no evitó que con tantas llamadas a Los Ángeles para los preparativos, Geraldine sospechara y llegara a preguntarle una vez en broma si "había otra mujer en su vida". Para poder encargar los anillos y, sobre todo, saber el tamaño, el novio le pidió prestado uno a Geraldine, con el que se dirigió a la joyería Carrera y Carrera para elegir la alianza de diamantes en oro blanco adornada con rosas —el apellido de Geraldine es Larrosa— que llevarían de casados. También se encargó de reservar las habitaciones para su familia y amigos en diferentes hoteles de Disneylandia con el fin de que Geraldine no se encontrase con ellos.

La noche antes de la boda, Geraldine, que no sospechaba nada, llegó al hotel para esperar a que Carlos acabase un concierto. El cantante llegó de madrugada preparado para perdirla matrimonio. Aunque sabía de antemano cuál sería la respuesta de Geraldine, estaba un poco nervioso. "Fue muy entrañable —afirma el cantante—. En la habitación había una chimenea con el fuego encendido y le dije: ‘Geraldine, siéntate conmigo en el sofá. Mira, llevamos juntos mucho tiempo y es muy hermoso estar contigo. ¿Te gustaría casarte conmigo?’. Ella contestó: ‘¡Oh, sí!’. Y estaba llorando. Así que le dije: ‘Entonces, de acuerdo. ¡Vamos a casarnos mañana!’. Y ella exclamó: ‘¡Oh, Dios mío!’. Fue realmente gracioso".

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