La nueva musa de la canción

Marie Fredriksson, componente del grupo sueco Roxette, que alcanzó gran popularidad en los noventa, ha estado gravemente enferma. Sin embargo, una intervención de riesgo para extirparle un tumor cerebral que tenía ha conseguido erradicar su enfermedad, aunque ha perdido ciertas aptitudes básicas, como la habilidad para contar y tiene algunas dificultades para leer. No obstante, ¡todavía puede cantar!, y muy pronto la voz «cantante» de Roxette lanzará un nuevo álbum. Marie Fredriksson confiesa que es una persona muy fuerte: «Nunca perdí la esperanza», afirma. Fue en el otoño de 2002 cuando comenzó su enfermedad. Tardó cuatro años en superarla y salir de aquel hoyo. Ahora ha superado el cáncer, pero todavía está muy frágil. «Solía dar por sentado las cosas —comenta—. Ahora estoy tan agradecida de vivir… Antes de la enfermedad, mi vida pasaba y giraba ante mis ojos a gran velocidad, de gira en gira, y siempre trabajando. En estos momentos, mi vida es el día a día. Cada mañana, cuando me levanto, pienso en lo afortunada que soy de estar aquí. Gracias a Dios, estoy viva.»

Mi mejor amigo
Su nuevo álbum, interpretado en sueco, se llama «Mi mejor amigo». En él, la popular cantante interpreta las canciones de sus ídolos adolescentes, aquellos que la marcaron desde pequeña. «Creo que es cosa de la edad —dice—. Todavía no he cumplido los cincuenta, soy una mujer con cuarenta y ocho años, pero tengo el sentimiento de haber perdido algo. Suelo ser un poco sentimental y pienso mucho en mis recuerdos y mi infancia. Estas canciones me ayudan a recordar». Junto a su marido, Mike Bolyos, interpreta estas canciones en su nuevo álbum, que también produce. «Mike es fantástico. Muy fuerte. Un hombre increíble. Conocerle ha sido lo más maravilloso que me ha ocurrido». Se conocieron a principio de los años noventa cuando Roxette estaba de gira en Australia. Mike estaba de viaje allí y, como era amigo del batería del grupo, entró en el hotel donde se hospedaba Roxette. «Eso fue un lunes. El miércoles estábamos prometidos. Todo pasó muy deprisa. Fue tan romántico… Pero yo tuve que volver a los estudios de grabación en Estocolmo y él continuaba su viaje. Nuestros teléfonos no descansaron un momento.»

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