Paul McCartney y Heather Mills se separan tras cuatro años de matrimonio

A Paul McCartney y su mujer, Heather Mills, se les rompió el amor. La pareja culpa directamente a la presión mediática de la decisión tomada tal y como lo hace constatar el comunicado que han hecho público: "Al haber encontrado sumamente difícil mantener una relación normal ante la constante intromisión en nuestras vidas privadas, hemos decidido con tristeza tomar rumbos separados. Nuestra separación es amistosa y ambos nos guardamos gran afecto" -y continúa- "Para cualquier pareja es difícil separarse, pero hacerlo ante la mirada del público, y con una hija pequeña de por medio, es sumamente agobiante. Esperamos, por el bien de nuestra pequeña hija, que se nos dará cierto espacio y tiempo para superar esta difícil etapa".

El ex Beatle y su segunda esposa, modelo y ferviente activista contra las minas antipersona (en 1993 perdió parte de su pierna izquierda en un accidente de tráfico y su organización caritativa Heather Mills Trust ofrece prótesis artificiales a las víctimas de las minas) se conocieron en una gala benéfica y contrajeron matrimonio en junio de 2002 en una fastuosa ceremonia celebrada en Irlanda del Norte y valorada en más de tres millones de dólares. El músico, de 63 años, parecía haber encontrado el consuelo y la felicidad cuatro años después de la trágica muerte de su primera mujer y el gran amor de su vida, Linda Eastman,, fallecida de cáncer de mama cuatro años antes. En octubre de 2003 nació su primera y única hija en común, Beatrice.

Aunque hasta el momento Paul McCartney y Heather Mills se habían mostrado muy unidos, su matrimonio no ha estado exento de polémica. Hace dos años el cantante se vio obligado a salir en defensa de su mujer a quien los medios británicos acusaban constantemente de ser una calculadora "buscadora de oro". "Heather es muy decente. Sólo hace cosas buenas", decía entonces a la vez que aprovechaba la ocasión para desmentir que sus hijos (Mary, de 36 años y fotógrafa de profesión, Stella, de 34, diseñadora, y James, de 28, músico, los tres de su unión con Linda y Heather, de 43, que Linda aportó al matrimonio y que Paul adoptó) y en particular Stella no tuviera una buena relación con Heather tal y como también se venía diciendo. La fortuna de Paul McCartney es una de las mayores del mundo del espectáculo (asciende según dicen a 1.500 millones de dólares) y al parecer no firmó un contrato prenupcial con Heather. En 2002 la modelo declaró a la revista Vanity Fair que ella se había ofrecido a firmar dicho acuerdo al que se negó el propio McCartney, cuya fortuna ascendía entonces a 1.000 millones. "Deseaba probarle que le amo" pero él dijo: no te lo permitiría".

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