Junior, tras la muerte de Rocío Dúrcal, entre el dolor y la nostalgia

De nuevo las lágrimas se asoman a sus ojos. Hace un esfuerzo y se repone porque quiere seguir hablando, necesita hablar a pesar de todo. "¡Además he rezado tanto...!Yo soy católico y creí que se iba a producir el milagro. Desgraciadamente no se produjo... y se me vino abajo todo. Después de irse Marieta, fue cuando mis hijos me dijeron que los médicos, tras la recaída, les habían dicho que le quedaban nueve meses de vida.. Yo creí siempre que se iba a salvar. Tuvo el verano pasado lo que nos pareció una mejoría muy buena. Fue cuando recibió el premio Naranja, el premio de la SGAE, etc. Pero al final, en realidad yo veía que se iba deteriorando cada vez más..."

--¿Era ella consciente de ello?¿Os preguntaba?
Marieta tenia mucha fe en que lo iba a superar todo. Sin embargo también era muy lista...
-¿Quieres decir que tal vez intuía que se acercaba el final y no os lo quería decir, no os quería preguntar?
Muchas veces yo no me podía acercar a ella, porque cuando me acercaba me ponía a llorar... y no quería que me viera así. Tenía que evitar que me viera llorar porque entonces sí que se iba a dar cuenta de la situación. Aunque yo no sabía en realidad, si Marieta era consciente de lo mal que estaba. Pero intuyo que sabía que tenía algo y no nos lo quería decir o preguntarnos directamente para no ponernos tristes. Yo lloraba por las esquinas de mi casa,... en todas partes. La miraba, y la veía así, como estaba, y al no poder hacer nada por ella, me sentía impotente, me sentía muy mal. Por otra parte, lo que no queríamos ninguno - ni mis hijos ni yo- era que sufriera.

-¿Te pidió que fueras fuerte o no te vio nunca derrumbado?
Nunca me lo pidió porque evité, como digo, que me viera derrumbado. Lo que sí quiero decir es que ella era más fuerte, mucho más fuerte que yo. Lo que tengo muy claro es que el hombre ante el dolor aguanta menos que la mujer: Por eso ellas son las que paren y nosotros no.

-¿Nunca te dijo con la mirada perdida que presentía su final?
No, eso nunca. Ya te digo que, si lo sabía, lo guardaba muy bien y ponía buena cara. Incluso celebramos bien las últimas navidades, muy bien. Fue poco después de nuestro 36 aniversario cuando ya empezó a empeorar: Más tarde ya se le iba un poco la coordinación de las palabras: cambiaba los nombres, por ejemplo... A veces me pedía una cosa y yo no sabía lo que me pedía. Y eso me daba mucha rabia y pena y tenia que darme la vuelta para que no notara mi tristeza.

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