Fran Perea: 'En el futuro me veo formando una familia y un hogar'

Fran Perea se encuentra inmerso en el rodaje de «El camino de los ingleses», la película que dirige Antonio Banderas. El popular actor andaluz sigue, además, protagonizando una de las series de más éxito de la pequeña pantalla,«Los Serrano», y en verano tiene previsto comenzar la gira con su segundo trabajo discográfico. Parece que el éxito le sonríe de manera continua, si bien anuncia que en el año 2006 le toca hacer balance y que necesita algo más de tranquilidad para recuperarse del «boom» que vivió debido al éxito de la serie y de su primer disco. Su relación sentimental con Verónica Sánchez, quien, por cierto, ha dejado temporalmente «Los Serrano», parece cada día más consolidada, aunque ninguno de los dos quiere hablar de ello. En la última noche de los Premios Goya —a uno de los cuales estaba ella nominada por su trabajo en «Camarón»— aparecieron juntos, formando una de las parejas más fotografiadas.

—Prácticamente acabas de llegar de rodar «El camino de los ingleses», la película de Antonio Banderas. ¿Cómo ha resultado la experiencia, Fran?
Muy bien, una experiencia preciosa. Ahora tengo que volver a Alicante a rodar algunas de las escenas que me faltan. Antonio tiene las cosas muy claras como director y creo que está haciendo una buena película.
—¿Qué personaje interpretas?
Es un chaval que quiere trabajar en la radio a finales de los años setenta. Hasta ahí puedo hablar (risas). De momento, no quiero contar mucho más de la película.
—¿Disfrutas más con el cine que con la televisión?
Es distinto. Yo disfruto con mi trabajo. Lo bonito es que cada medio tiene sus cosas y disfruto con lo que me aporta cada uno.
—Has hecho televisión, cine, también cantas. ¿Te consideras un privilegiado?
He tenido la suerte durante estos años, con mucho trabajo y sacrificando otras muchas cosas, para poder hacer esto.
—Comentas que has tenido que sacrificar mucho por tu trabajo. ¿Hay cosas de las que te arrepientes o volverías de nuevo a hacer exactamente lo mismo?
Está claro que no haría exactamente lo mismo. Lo que hice con veinticuatro años, ahora, con veintisiete y con esta experiencia, creo que no lo haría. He aprendido, lógicamente. Cuando te metes en una historia así, en la que tanta gente juega, pasan cosas que ahora, al verlas con la distancia, pienso que estuvieron mal hechas. Pero ha pasado un tiempo y creo que tengo que hacer un balance positivo de todo aquello.
—¿Cambiarías entonces ciertas cosas?
Por supuesto. Además, yo soy una persona bastante obsesionada con intentar hacer las cosas bien. Si duermo cuatro horas y estoy trabajando a todo trapo durante las veinte horas restantes, me gusta que la gente que me acompaña también quiera hacer las cosas bien. Yo sé que soy muy exigente conmigo mismo, y si las cosas no están bien hechas me duele mucho.

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