Rod Stewart y Penny Lancaster nos muestran por primera vez a su hijo, Alastair

R. —Y de allí fuimos al club nocturno Tramp, donde lo celebramos hasta las tres de la madrugada... ¡Sólo es una broma! Pero tuve que suspenderel partido de fútbol del domingo, ¿verdad?

—Penny, ¿está logrando arreglárselas con el sueño para alimentar a su hijo?
—Eso me mata. Doy de comer a Alastair cada dos horas, y eso te hace desvariar un poco.
R. —Los primeros dos días, cuando me despertaba a las tres de la mañana y veía a Penny dando el pecho al bebé, ella tenía una estupenda, grande y feliz sonrisa en su cara, y seguía sonriendo un par de horas más tarde. Pero ahora la falta de sueño la afecta y se siente un poco cansada.

—¿Cuándo cree que irá Alastair a ver su primer concierto?
R.—Bueno, él tuvo su primera gran ronda de aplausos la otra noche, cuando yo estaba actuando en Newcastle. Llevé allí una foto suya vestido con un diminuto conjunto celta que Chris Evans había enviado y la pusimos en la pantalla, detrás del escenario. A sus nueve días de edad, Alastair Wallace Braveheart Celtic Stewart recogió enormes aplausos. Pero estará personalmente en su primer concierto mañana. Hemos conseguido una habitación infantil justo cerca del escenario en Earls Court, toda esterilizada y esperándole, con velas y luces de Navidad. Alastair ya conoce todas las canciones, porque las oyó cuando estaba en la tripita. Penny estaba en el estudio cuando yo estaba grabando, y al haber estado en tantos conciertos antes de nacer, él está totalmente acostumbrado a mi música. Realmente la encuentra tranquilizante. Es increíble cuando la oye. Nueve de cada diez veces se calma inmediatamente.
P. —Eso es verdad. Puede estar pasando hambre o gritando como un loco, pero se para en cuanto Rod pone su álbum ‘Great American Songbook’.

—¿Cómo creen que el bebé ha cambiado su relación?
R. —Sin duda, nos ha unido incluso más. Justo ahora es una especie de transición, porque de repente somos tres. Penny necesita mucho amor, porque ella está dando mucho. Y necesita mucha más atención de mí, porque yo he estado bastante atado con esos conciertos. Ahora puedo darle mucho más tiempo.
P. —Y yo he sido consciente de prestarle también más atención. Ambos intentamos seguir mimándonos al mismo nivel mientras cuidamos del bebé.

—Ha pasado poco tiempo desde el parto, Penny. ¿Diría usted que está totalmente recuperada? Sin duda, ha recobrado su figura.
—Yo no diría que esté ya totalmente recuperada. Por encima de todo, deseo empezar a volver a hacer ejercicio, aunque sea sólo dando un paseo vigorizante por el bosque para llenar los pulmones y reforzar los músculos de las piernas. Antes del parto estaba muy en forma, y creo que eso me ha ayudado enormemente a recuperar mi figura.

—¿Ha encontrado difícil sobrellevar las emociones que conlleva la maternidad?
—¡Sí! Siempre he sido una persona muy emotiva. Todo lo que tengo que oír es que Roddy diga: ‘Te amo, lo estás haciendo estupendamente’. Y eso lo hace todo mejor. Esa clase de reafirmación lo significa todo. Le dije a Rod justo antes del parto: ‘No puedo creer cuán fuerte estoy siendo con este embarazo. No he tenido efectos secundarios’. Incluso caminaba dentro de la piscina de partos cantando, estaba muy relajada. Pero sabía que en cuanto el bebé naciera vendrían cantidad de lágrimas. Y así fue.

—¿Qué clase de madre cree que será usted, Penny, liberal o muy de principios?
—Miro al bebé y pienso: ‘Te permitiré cualquier cosa’. Pero quiero ser estricta, porque mis padres fueron muy estrictos conmigo, y eso me sirvió muy bien. Con un estilo de vida como el nuestro, es muy fácil dar a los hijos todo lo que quieren, pero yo voy a intentar enseñarle el valor del dinero.
R. —¡Aún es un poco pronto para eso, cariño!

—Rod, ¿cree que esta vez será diferente como padre?
—Realmente, no lo sé. Quiero sacar más tiempo para él, por eso estoy planeando descansar el próximo año y quedarme en casa, cosa que no pude hacer con mis otros hijos. Disfruto trabajando, pero voy a tener que parar, no sólo por Alastair, sino también por los otros hijos, que también me quieren en casa.

—¿Cómo se describiría a sí mismo como padre? ¿Es usted estricto?
—Bueno, obviamente soy más estricto con los chicos que con las chicas. Las chicas simplemente me pueden meter en el bolsillo, por citar el viejo tópico, ¡y podrían ser incluso más inteligentes si realmente supieran lo que están haciendo! Sin embargo, todos ellos lo están haciendo bien, y estoy orgulloso de todos.

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