Paulina Rubio, enamorada en Venecia: 'Colate y yo somos inseparables'

—Cuando el corazón habla, la mente suele callar.
No creo. La mente y el corazón son uno solo. Como dice la frase: «Por mi mente habla el espíritu".
—La gratitud es la memoria del corazón. ¿Estás de acuerdo?
La gratitud es como una semilla: más siembras, más cosechas. Aunque tengas dudas, agradeces, porque ves a tu alrededor y sientes los privilegios de vivir. De tener todos tus sentidos, de tener amor en tu vida, oportunidades, relaciones, vivencias, experiencias. O sea, que la memoria y el corazón deben trabajar unidos para traerte gratitud. Aun en una tormenta personal hay un arco iris detrás de la lluvia.
—La felicidad puede llegar a ser desear lo que ya tienes.
La felicidad es una jornada. Son momentos, sabores, sensaciones y también reconocer los valores de la salud, contar con la familia y los amigos con paz y amor. Poder cerrar los ojos por la noche con la certeza de que cuentas con eso. ¡Qué felicidad!, ¿no?
—¿El fracaso comienza cuando termina el esfuerzo?
La historia nos muestra que los triunfadores más notables encuentran comúnmente obstáculos devastadores antes que el triunfo. Ganan porque rehúsan a descorazonarse ante los obstáculos. El fracaso es no intentar. Si quieres aprender a volar tienes, primero, que aprender a pararte, caminar, correr, escalar y bailar. No puedes levantarte y volar. En el proceso hay caídas leves y fuertes.
—Tu casa de Miami es mucha casa para una mujer sola. Se te puede «caer encima a veces».
La casa tiene los cimientos que le pones.
—Lo mismo que las personas.
Por supuesto. Pero mi casa, ¡para nada se cae! Ahora es cuando más viva está: mis sobrinos, mi familia, mis amigos... Sobre todo, en esta época del año. No hay otro lugar en el mundo que tenga un clima como Miami en diciembre.
—La soledad a veces es también buena compañera.
Sí. Necesito esos momentos de soledad. Me hacen reflexionar y escuchar mi voz interior. Pero ni estando sola me siento sola.
—Podrías pensar en establecerte en España junto a Nicolás.
En este momento, nuestra vida profesional nos permite viajar y vivir por todo el mundo. Eso sin olvidar que una de mis grandes bases está aquí, en España.
—Nicolás y tú os apoyáis mutuamente en el terreno profesional.
Sí, absolutamente. El me entiende y apoya y yo a él.
—Un nuevo amor puede cambiarte la forma de ver la vida.
Pensaba que amar era sufrir, pero, gracias a «Colate», ahora me doy cuenta de que amar es ser feliz.
—Venecia para soñar, Venecia para enamorarse, quizá también para casarse, Paulina.
Venecia tiene cuatro estaciones que inspiraron a Vivaldi e igual no nos inspiran a todos los que amamos esa tierra y esos canales. Pero es un sitio romántico y con magia y encanto. Venecia para tantos momentos...

La sesión ha acabado. Nicolás siempre cerca. En la prudente distancia. En esta pareja vale el lema mosquetero: «Uno para todos y todos para uno». Aunque sean dos en vez de tres. Forman una sociedad perfecta. En razón y en corazón. La góndola está cerca. Quiere la pareja volver a impregnarse del misterio y la leyenda de una ciudad única mientras se besan mecidos suavemente por las aguas. Asoma a la piel de Paulina la serenidad de quien ama y es amada. La ley del amor es inapelable. Implacable.

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