Paulina Rubio, enamorada en Venecia: 'Colate y yo somos inseparables'

b>—¿La variedad es el aroma de la vida?
La vida, los aromas... No siento que la variedad defina el aroma de la vida. Es cierto que, como en un buen potaje, en la vida vas echando especias, la sal y la pimienta.
—Suficiente para dar un poco de sabor.
Eso va creando un aroma, efectivamente. Y así es la vida, en el sentido de que vas echando tus experiencias buenas y malas para al final ser tú quien sazone lo que va a ser el resultado. No basta la sustancia, también cuentan las circunstancias. Hay aromas que corrompen un buen plato y otros que lo endulzan.
—En la variedad está el gusto, se suele decir.
Así es, ja, ja, ja... Hay que recordar también la moderación.
—La verdad no siempre es bonita.
La verdad es lo que todos decimos que deseamos escuchar, pero luego es relativo. Como cuando las mujeres preguntamos: «¿Me veo gorda? » o «¿Te gusta mi perfume?». Luego, ¿queremos la verdad o queremos un elogio?
—Hay una película que se titula «Lo que la verdad esconde».
Lo que queremos es honestidad, lealtad, sinceridad. Y como decía mi abuela: «El mentiroso tiene que tener muy buena memoria».
—Exito puede ser tener lo que uno desea.
Primero tenemos que tener claridad en nuestro concepto de éxito, ya sea profesional, sentimental o familiar. Es una palabra curiosa, porque cada individuo tiene una definición personal.
—Eso está claro.
Exito puede ser esa paz mental, la satisfacción de saber que haces lo máximo para ser lo mejor que eres capaz de ser.
—Sí, como el deber cumplido.
El éxito no es para mí un objetivo en la vida, porque eso sería como perseguir un atardecer: por más que corras al Oeste, nunca podrás alcanzarlo.
—Pero siempre estará en tu horizonte.
El éxito es un sentimiento, una actitud, una manera de pensar, de actuar. Un modo de vida que se refleja en una paz mental. La gente se burlaba de Edison cuando insistía en encender una «bombilla» de luz. «¡Llevas cientos de fracasos: renuncia ya!». El lo veía distinto: «Llevo cientos de éxitos, llevo cientos de maneras de ver cómo encender una bombilla".
—¿Lo mejor es enemigo de lo bueno?
Si sabes apreciar lo bueno y el momento, no te obsesionas con la palabra mejor. Hay que apreciar lo bueno e intentar mejorar. Como escribió Shakespeare: «Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser».
—Dime entonces lo que es mejorar para ti.
Mejorar es trabajo, es conocer y reflexionar. Dar siempre y en todo momento lo mejor de tu persona: en tu trabajo, en tus responsabilidades... Como decía Picasso: «Diez por ciento inspiración, noventa por ciento transpiración».

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