Mariza: escucharla es amar el fado

Nació en Mozambique, creció en Portugal y el fado ("hado, destino") se ha convertido en su principal patria. Mariza ha logrado que la nostalgia de la música portuguesa, gracias a su voz de ángel, se extienda por el mundo entero y se fusione con ritmos, hasta ahora inéditos. Su tercer álbum, Transparente, cuenta con una colaboración muy especial: la del cantaor José Mercé. Escucharla es amar el fado, pero...

¿Quiénes han sido sus grandes divas?

Amalia Rodrígues: nacida en el lisboeta barrio de Alfama, hija de una vendedora de naranjas. Comenzó su carrera en 1939 y, desde entonces, nadie ha discutido que ella es la reina indiscutible del fado.

Dulce Pontes: con apenas treinta y seis años está considerada una de las maestras del fado. Natural de Montijo (Portugal) Dulce Pontes llegó al fado gracias a su tío, Carlos Pontes, un conocidísimo cantante de fados. Su voz conquistó al mundo entero y formó parte de la banda sonora de distintas películas como Las dos caras de la verdad, protagonizada por Richard Gere y Edward Norton.

Misia: salió de Oporto de joven y se instaló en Barcelona. Su madre y su abuela pertenecen al mundo del espectáculo. La experiencia de emigrar le llena el alma de nostalgia y "saudade", caldo de cultivo del fado.

Teresa Salgueiro: voz inconfundible de Madredeus, su dulzura a la hora de interpretar temas que parten de su alma lisboeta le han valido el reconocimiento en el mundo entero. Aunque no quiere encasillar su música como fado, sí es cierto que decir Madredeus hoy en día es sinónimo de hermosas canciones dedicadas a la nostalgia.

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