Soraya: 'Si los votantes no hubieran sido en su mayoría mujeres, yo habría ganado'

—No sobraba el dinero en casa.
—Mi familia no es de dinero. Mi padre es pintor de obra y mi madre, auxiliar de clínica. Entonces yo no podía permitirme estar todo el año sin trabajar y sin aportar dinero. Una prima mía me dijo:«¿Por qué no intentas ser azafata? Con eso puedes hacer unas prácticas y sacarte un dinerito».
—Y allá que lo hiciste.
—Allí que fui. Mis padres me pagaron con esfuerzo el curso de azafata. Estuve en Iberwold y en Air Madrid. Fueron dos años. Un año estuve trabajando en Tenerife y luego me fui a Madrid. También estuve trabajando en Telepizza y en Zara.
—Porque tú eres autodidacta, musicalmente hablando.
—Totalmente. Nunca he recibido clases de canto ni nada por el estilo. Además, pienso que la esencia de un cantante es tener buen oído.
—Lo tuyo, más que buen oído, buen ojo. Fue llegar y «besar el santo», como se suele decir. Un sueño, vamos.
—El hecho de entrar en la academia sí que fue un sueño, pero el segundo puesto fue gracias a mi trabajo y esfuerzo personal.
—Podías haber ganado también.
—Sí, y si no lo hice, en mi opinión, fue porque los votantes han sido mayoritariamente mujeres, y, claro, lo lógico es que votasen a los chicos.

’Me habéis visto en televisión como soy’
—De lo que no cabe duda es que has trabajado duro.
—Muchísimo. Creo que se ha podido ver. Estaba compitiendo con gente que venía de grupos, con muchos años de clases de canto.
—Quieres decir que estabas en inferioridad de condiciones.
—He ido un poco contracorriente porque en tres meses dependía que te quedaras allí más o menos tiempo dependiendo de tu trabajo.
—Tu carácter te ha jugado algunas malas pasadas.
—Pero eso siempre. Me habéis visto en televisión como yo soy. Mi carácter es tranquilo, pero tengo un pronto muy fuerte que me ha jugado malas pasadas.
—Y, por si fuera poco, al llegar érais un grupo de desconocidos.
—Éramos dieciséis personas, cada uno de su padre y de su madre. Y yo en mi casa he sido hija única. Yo salí de mi casa muy pronto. Me he pasado la vida luchando, trabajando, y entré en la academia a hacerlo lo mejor posible. Y quieras o no, mi carácter ha salido un poco fuerte.

’No te quedaban más narices que aguantar’
—No te callabas en la academia. ¿Problemas?
—No, roces. Yo defiendo lo que creo justo. Y si yo creo que algo es justo, voy hasta el final.

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