Primeras imágenes de Bertín Osborne junto a su novia Fabiola Martínez

’Me gustaría ser abuelo pronto’
Aunque Bertín Osborne y Fabiola viven una relación estable, el cantante señala que casarse no es una prioridad para ellos: «De momento no lo es. Ella tiene su casa y yo la mía. Trabaja en ciudades en las que yo no lo hago, y yo viajo mucho, aunque nos vemos continuamente». Y quizá uno de los motivos que pesan en el artista para que no haya vuelto a contraer matrimonio de nuevo (se separó de la tristemente desaparecida Sandra Domecq, madre de sus tres hijas, Alejandra, Eugenia y Claudia, en 1988 en torno al undécimo aniversario de boda) es la dificultad que entraña la convivencia: «Es muy difícil, sobre todo cuando se tienen personalidades muy parecidas, casi iguales».
Y es que cada vez que se le pregunta por el tema de las campanas de boda, bromea afirmando que «será para mayo de este año», aunque asegura que alguna vez «dará la sorpresa».
Tampoco descarta una nueva paternidad, incluso antes de que su hija Alejandra, casada desde hace dos años con Joaquín Buendía, le haga abuelo: «Claro que intención hay, pero no sé si se hará o no». Lo que realmente le haría feliz a Bertín es que su primogénita tenga pronto descendencia: «Me gustaría que fuese pronto para que los nietos no me cojan mayor y podamos montar a caballo, jugar al padel e incluso llevármelos de juerga».

‘Tengo una relación maravillosa con mis hijas’ Sus hijas son las culpables de que Bertín se considere un hombre afortunado: «Con ellas tengo una relación maravillosa. Me llaman para todo, incluso para las cosas más insólitas. Nos lo pasamos muy bien juntos. Toda mi vida he intentado que mis hijas se sientan orgullosas de su padre». Aunque las tres viven separadas —Claudia, la pequeña, estudia en Inglaterra; Eugenia vive en Madrid, y Alejandra, en Sevilla—, se reúnen muy a menudo: «Han hecho mucha piña, se lo enseñó su madre, a quien hay que agradecérselo ». Un año y medio después de la muerte de Sandra Domecq, el cantante considera que su fuerte personalidad las ha ayudado a sobrellevar tan duro trance, «aunque es algo que no se supera en la vida, es una pérdida irremplazable. Mi madre murió hace once años y pienso muchas noches en ella».
Alejandra, por otra parte, ejerce de madre con su hermana pequeña, Ana Cristina, nacida de la relación de su madre y el segundo marido de ésta, Fernando Portillo: «A veces me llama agobiada. Es con la pequeña con la que hace el papel de Sandra».

Hace dos años, Bertín Osborne consiguió lanzar su propio vino, un sueño que hizo realidad en La Rioja —«Siempre supe que acabaría haciendo esto. Trabajé muchos años en una bodega y me encantaba »—, rindiendo su particular homenaje a su padre, el conde del Donadío de Casasola, ya que el caldo lleva su nombre. «Estoy encantado de la vida —finaliza Bertín—. Estoy disfrutando, me estoy divirtiendo y encima tengo a mis hijas, a mi padre y a mis hermanas».

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