A Britney Spears el corazón no le sonríe. A punto de cumplir 24 años (el próximo dos de diciembre), la cantante ya arrastra un importante fracaso amoroso (la ruptura, tras tres años de relación con su gran amor, el ahora novio de Cameron Díaz, Justin Timberlake), un matrimonio loco de apenas unas horas (con Jason Alexander, un amigo de la infancia, en Las Vegas) y su fugaz vida de casada con Kevin Federline, bailarín con el que se casó el 18 de septiembre de 2004. Las mieles del amor sólo les ha durado un año. A pesar de tener un hijo en común, Sean Preston, la relación parece estar tambaleándose por las cenagosas aguas de la "guerra" doméstica continuada. Hasta que Britney Spears se ha plantado, según diversos medios, y "ha invitado" a su marido a abandonar la casa que comparten, en Malibú. Demasiados fantasmas de infidelidades y demasiadas batallas...

Britney Spears, implacable
La cantante, que fue madre el pasado 14 de septiembre, parece no poder soportar las continuas discusiones con su marido. Y le ha pedido una separación temporal para ordenar sus ideas y decidir hacia dónde caminar en el futuro. Las continuas intromisiones de Shar Jackson, ex pareja de Kevin Federline, con la que tiene dos hijos, podrían haber colmado la paciencia de la cantante. Por otro lado, y siempre siguiendo las informaciones vertidas por numerosos medios internacionales, una de las discrepancias han surgido por los sueños de fama de Kevin Federline, apodado K-Fed, como músico de Hip Hop y Rap. Al parecer, cuando Kevin Federline llevó a su mujer su primera maqueta, ella no pudo evitar reír y lanzar comentarios sarcásticos sobre el número de copias que vendería. Sin embargo, el single Y’all Ain’t Ready se puede escuchar en la red y saborear una letra más que explícita: "Me llamaban K-Fed, pero en su lugar podéis llamarme Papá. Mi predicción es que odiaréis el estilo que marcamos, allá por 2008".

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