David Bisbal y Elena Tablada, una pareja feliz

Lo suyo comenzó como una tempestad, y no sólo de pasión. David Bisbal y Elena Tablada vivieron los primeros meses de su relación en el ojo de un huracán mediático. El «corazón latino» del cantante estuvo al borde del infarto con el oleaje desatado. La tempestad dejó destrucción, daños colaterales y damnificados. Se cuestionó el pasado de su novia, se habló de los problemas familiares de esta joven y se fabuló con sus supuestos intereses, al tiempo que se debatía sobra la idoneidad en las formas de su ruptura con Chenoa.

En fin, que de su vida se hablaba más que del Estatuto catalán. Pero la calma ha vuelto. Su relación, que comenzó de forma tan intempestiva como inesperada, se ha consolidado. Los más cercanos a la pareja aseguran que todos los dimes y diretes no hicieron mella en su amor, que el de Almería seguía loquito por los huesos de la madrileña residente en Miami y que sabían que con el tiempo amainaría. Ahora se les ve tranquilos y felices, disfrutando de su momento e inseparables. David sigue cosechando éxitos y desatando la locura con su voz y con sus ri- zos. La última vez, en la República Dominicana. Allí, el cantante tenía que actuar en el Festival Presidente, que se celebró en Santo Domingo, en el que también participaron Marc Anthony, Jennifer López y Chayanne. Fue ésta la mejor excusa para pasar unos días de descanso con su novia en las idílicas tierras dominicanas. Después de meterse en el bolsillo a su público y de disfrutar de unos días de descanso, Bisbal y Elena regresaron a Miami.
No sin antes hablar de su momento y de sus proyectos.
—¿Cómo te han sentado las críticas que se han vertido contra ti en España?
—No me han dado igual. No puede dar igual lo que se ha dicho sobre mí. Trabajo mucho y muchas horas, tanto para mí como, en cierta forma, para mi país y mi tierra. Me siento muy orgulloso de mi música y sigo trabajando duramente por ello.
—¿Te has sentido tratado injustamente?
—Sí, pero, bueno, lo he llevado de la mejor manera posible. Soy una persona muy feliz porque en mi interior sé cuál es la verdad, y mucha gente también sabe cuál es la verdad, aunque nadie ha salido a defenderme.
—¿Eso te ha dolido?
—Que nadie haya salido a defenderme me da lo mismo, me quedo con que mis personas de confianza y mi gente más cercana saben que no he cambiado y sigo siendo el mismo de siempre y eso con el tiempo se va a ver, lo veréis.

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