Sergio se proclama el gran vencedor de 'Operación Triunfo'

No hay vuelta atrás. A pesar de la polémica expulsión de Idaira de la Academia, el jugoso premio (300.000 euros como anticipo a una próspera carrera discográfica) fue a parar a las islas Canarias. Sergio Rivero, el casi niño que dejó su puesto de cajero en un supermercado para seducir a todos con su voz intachable, se había convertido en el triunfador de la cuarta edición de Operación Triunfo. Fallaron todas las quinielas, porque tanto Víctor (que interpretó de manera ejemplar Siete vidas de Antonio Flores y la clásica A little help from me friends de The Beatles) como Soraya se apuntaban en todas las encuestas (incluida las de nuestros internautas) como los grandes favoritos de la noche.

Inicios fríos, final de fuego
La gala comenzó con el sabor de la polémica. No cabe duda de que el anuncio de Telecinco asegurando que iba a investigar detenidamente las votaciones de la anterior gala (ante las numerosas protestas de la Asociación de Usuarios de la Comunicación que creen que se manipularon las llamadas) no era el mejor preámbulo para una noche que quería ser festiva. Jesús Vázquez dio la cara y pidió que no llamara todo el mundo de golpe, "para evitar colapsos". Aquellos que precisamente hoy por hoy se están investigando. Pero dejando a un lado toda la cuestión "comercial" del concurso, lo cierto es que sobre el escenario se pudieron ver tres voces (y dos invitados de lujo, Eros Ramazzoti y Thalía) que quisieron dar lo mejor de sí mismos. Víctor quedó en un agridulce tercer lugar. Y el duelo entre Soraya y Sergio estaba servido.

Lágrimas de emoción
"No me lo creo, quiero dar las gracias a todas las personas que me han apoyado desde el principio", dijo entre lágrimas Sergio Rivero. No lo pudo evitar. Cuando supo, por boca de Jesús Vázquez, que se había proclamado ganador por los votos de un 53,81 por ciento de la audiencia, no pudo evitar llorar. Y mucho. Su compañera, Soraya, mostró gran deportividad y se limitó a quedarse en un segundo plano, aplaudiendo a uno de los concursantes más jóvenes de esta edición. Thalía, que se encuentra en nuestro país promocionando su útlimo trabajo discográfico, El sexto sentido, incitó al joven canario a que dejara las lágrimas y a que expresara sin tapujos toda su felicidad. Y se subieron al sofá del plató... E hicieron que el aroma de fiesta inundara un escenario que, durante 105 días, se ha convertido en la referencia más importante de los dieciséis jóvenes que un día iniciaron su camino a la fama. Su particular Operación Triunfo.

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