Entrevista a Ariel Rot: ‘A estas alturas nadie está a salvo’

Lleva 25 años sobre el escenario y la música ya se ha convertido en parte de su vida -"para mí salir al escenario es un alimento. Sin eso estoy perdido, no termino de encontrarme. Si paso mucho tiempo inactivo, las neuras empiezan a aflorar de una manera desmesurada", nos confiesa-. Saboreó las mieles del éxito en los ochenta con Tequila y en los noventa de la mano de Los Rodríguez, pero decidió entrar en el nuevo milenio en solitario. Ariel Rot publica esta semana su séptimo disco en solitario Ahora piden tu cabeza.

¿Por qué "Ahora piden tu cabeza"?
Para mí es un poco un símbolo de los tiempos que corren, esa sensación quien más y quien menos ha tenido en los últimos años de amenaza, ya sea en el ámbito laboral, profesional, seguridad, incluso familiar... ese reflejo de que estas alturas ya nadie está a salvo.

¿Con qué adjetivo definirías tu nuevo disco?
Creo que es un disco honesto, bien parido y bien realizado.

¿Te encuentras más cómodo como miembro de una banda o como solista?
Lo de la banda ya pasó hace muchos años. Los Rodríguez se separaron en 1996, ya casi van a hacer diez años que estoy solo y creo que en ese sentido hay como una especie de no retorno. Una vez que te acostumbras es muy difícil, no sé tendrías que dar realmente con las piezas exactas del puzzle para que eso pueda volver a ocurrir. En todo caso todas mis bandas fueron instantáneas y espontáneas, nunca me propuse voy a hacer una banda, sino al revés, encontré primero a la gente y después dije "hagamos una banda". Evidentemente con una banda hay mucho beneficios, en el sentido de que es menos responsabilidad, que uno puede delegar mucho más. Ahora el 100 por 100 de la supervisión y de la responsabilidad es mía y es más agotador y estresante, se trabaja mucho más.

¿Qué instrumentos sabes tocar además de la guitarra?
Toco el piano, el bajo. Pero la guitarra es a la que más tiempo he dedicado. Pero me gusta mucho tocar el bajo, de hecho en este disco creo que hay algún tema con el bajo y también los teclados.

¿En qué te inspiras para escribir sus canciones?
Utilizo todo, la memoria, los recuerdos, los personajes que han pasado por mi vida, sensaciones personales... una frase, un ritmo de batería que te empieza a emocionar, a partir de ahí comienzas a tirar el hilo y termina siendo una canción.

¿Las canciones surgen o uno se sienta y dice 'hoy voy a componer una canción'?
El movimiento inspira mucho, cuando uno está andando, viajando en tren o en coche, de repente las ideas vienen. Pero en este disco en particular, utilicé bastante el método de la rutina. Sobre todo, porque soy padre y tengo mucho menos tiempo que antes, así es que ahora aproveché esas horas en las que la casa se vacía e intenté ser constante en ese sentido. Había veces que estaba esperando poder cortar con el mundo real para poder meterme en mi mundo, en mis fantasías, con mis personajes... y estar un poco entre el sueño y la realidad.

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