Penny Lancaster, novia de Rod Stewart, nos habla del hijo que esperan

—¿Ha pensado ya en el nacimiento del bebé y dónde tendrá lugar?
—He estado viendo a una señora hindú que da masajes y reflexología, y ella tiene unos puntos de vista e ideas acerca del embarazo muy chapados a la antigua, como mi madre. Mi madre optó por tener un parto natural cuando yo nací y, aunque mi alumbramiento estuvo lejos de ser fácil, insistió en llevarlo a cabo sin medicamentos. Ella hizo ese método especial de respiración que enseña a utilizar el poder de la mente sobre la materia, y yo quiero seguir el mismo camino. Tendremos al bebé en Inglaterra.
—¿Seguirá usted viajando por el mundo en avión, en las giras de Rod, tras el nacimiento del bebé?
—El año que viene será tranquilo, ya que Rod ha decidido tomarse un año sabático para pasar el tiempo en casa con su familia. No obstante, intentaré siempre viajar con él y con el bebé. A menudo, los hombres sienten que cuando nace un hijo ya no son el centro de atención, pero Rod se ríe, diciendo: "No creo que tenga que preocuparme por eso. Tú tienes tanto amor que dar, que sé que será compartido equitativamente".
—¿Será usted una madre totalmente dedicada o planea tener una niñera?
—No puedo imaginar cómo será tener en los brazos a mi propio bebé, pero sé que quiero ser la que se despierte cada pocas horas para darle de comer. No deseo que una niñera haga eso por mí. Aunque también es importante para nosotros tener una persona en la que podamos confiar y que nos ayude, porque tenemos que viajar mucho. Y es importante, a la vez, que Rod y yo sigamos teniendo la posibilidad de disfrutar de momentos románticos, como salir a cenar los dos solos.

’Rod espera que sea niña’
—¿Saben ya si es niño o niña?
—No sabemos el sexo, porque quiero que sea una sorpresa, aunque, sin duda, Rod espera que sea niña. Me ha dicho que si es niño tendremos una niña la próxima vez. Quizá se debe a que él se lo pasa mejor con sus hijas; es un tipo diferente de relación.
—¿Cómo está llevando el embarazo?
—Los primeros dos meses tuve algunos accesos de llanto. No estaba segura de dónde procedían o por qué me estaba alterando, pero Rod fue maravilloso. En vez de decir: "Vamos, Pen, recupera el control", simplemente me rodeaba con sus brazos y decía: "Está bien, cariño, todo esto forma parte de ello. Es completamente natural. No te contengas, deja que salgan las lágrimas". El ha sido muy tierno y cariñoso.
—Usted dijo siempre que había aceptado básicamente que Rod no querría volver a casarse. ¿Cuál cree que fue el detonante que le hizo cambiar de opinión?
—Rod dice que estaba esperando una señal y sentir que realmente podía confiar de nuevo en alguien. El se había dicho a sí mismo que nunca volvería a casarse, porque no quería pasar por la experiencia de divorciarse de nuevo. Aunque el matrimonio es una cosa fantástica, siempre existe la posibilidad de un final horrible, y él sentía que no podría pasar por ello más veces. Sin embargo, creo que el día de la tragedia del once de septiembre fue un momento de cambio en nuestras vidas, ya que fue después de aquel horror cuando empezamos a frecuentar mucho la iglesia. Dondequiera que estuviéramos de gira, si había allí una iglesia y las puertas estaban abiertas, entrábamos y rezábamos. A medida que pasaban los años, yo le daba gracias a Dios por todo lo que teníamos. Otra cosa por la que rogaba era pedirle a Dios que Rod viera la luz y se diera cuenta de que yo era auténtica y real. Y de lo que yo no me daba cuenta era que también Rod estaba rezando por las mismas cosas. El estaba pidiendo a Dios que le mostrara una señal y le enseñara la luz. Decía: "Amo a esta mujer y quiero estar con ella, ¿pero es la decisión adecuada? ¿Es éste el camino que debo seguir?". No somos personas muy religiosas, pero creemos en Dios, y sucedió algo especial. Se creó un fuerte lazo espiritual entre nosotros.

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