Penny Lancaster, novia de Rod Stewart, nos habla del hijo que esperan

No hay nada remotamente artificial en Penny Lancaster. Cuando extiende su mano para saludar lo hace a la vez con una abierta y sincera sonrisa, tan radiante que podría derretir incluso un glaciar. La felicidad que irradia Penny, de treinta y cuatro años y modelo convertida en fotógrafo, que ahora es la prometida de Rod Stewart, es evidente. ¿Y cuál es el motivo? Es hora de contarle al mundo todo acerca de su emocionante noticia: está embarazada y vive un momento con el que siempre soñaba desde sus años de adolescencia.
—Si alguna vez tuve una ambición en la vida fue encontrar un hombre al que amar y con el que fundar una familia. He querido que eso sucediera desde que tenía dieciséis años —declara, tras recibirnos en la mansión de Epping, en Essex, donde vive la pareja.

Bronceada y escultural, Penny está indudablemente deslumbrante, y en su ceñido vestido color rosa puede apreciarse ya su incipiente embarazo de dieciséis semanas. Tras llevar saliendo los últimos seis años con el legendario rockero y conociendo la total animosidad de él contra el matrimonio, Penny comenzó a creer que sus sueños de una vida familiar asentada nunca llegarían a hacerse realidad. Después de todo, con dos uniones fracasadas a sus espaldas (con Alana Hamilton y Rachel Hunter) y un pequeño y muy unido clan de hijos propios (Kimberley, de veinticinco años; Sean, de veinticuatro; Ruby, de diecisiete; Renee, de doce, y Liam, de diez), la reticencia de Rod a casarse parecía comprensible.
Pero en todos los cuentos de hadas buenos lo positivo supera a lo negativo, y en el caso de Penny todos sus más bellos sueños se materializaron: Rod, de sesenta años, le pidió matrimonio en marzo, teniendo como escenario la cima de la torre Eiffel y poniendo en su dedo un anillo de compromiso valorado en unos 28.900 euros. Cuatro semanas más tarde descubrieron que Penny estaba embarazada.

‘La idea del matrimonio...’
—¿Cuándo descubrió que estaba esperando un hijo?
—¡Estábamos de gira por Estados Unidos cuando nos enteramos! Yo tenía un retraso y pensé que, probablemente, sería un desarreglo. Llevábamos intentando tener un bebé desde septiembre pasado, y los médicos nos advirtieron que debido a las edades de ambos, eso podría no suceder en seguida. Ocurrió que yo me había hecho días antes unos análisis de sangre relacionados con un problema de tiroides, y el médico me telefoneó diciendo: "Bien, los niveles de tiroxina están bien, pero el análisis de sangre indica que usted puede estar embarazada". No podía creerlo. Rod me dijo que no me pusiera nerviosa demasiado pronto. Luego, el siguiente análisis volvió a dar positivo, y nos pusimos locos de contentos.
—¿Qué hizo que ustedes decidieran que era hora de fundar una familia? ¿No estaba Rod un poco asustado con la idea?
—En septiembre decidimos que queríamos seguir adelante con nuestras vidas y crear una familia. Cuando Rod me dijo: "Creo que deberíamos tener hijos propios", me sentí como desbordada. Para mí ése siempre había sido mi mayor sueño. Y Rod conocía mis sentimientos, porque yo no pude ocultárselos. Pero tener hijos es algo que ambos tienen que desear y querer juntos. Y nosotros sentíamos así.
—¿Habló él entonces de matrimonio? —No. Y yo ni siquiera pensé en ello. La idea del matrimonio no se me ocurrió porque Rod ya tenía dos matrimonios fracasados a sus espaldas.
—¿Cómo se está haciendo él a la idea de ser padre de nuevo?
—Está supercontento. ¡No sé quién está más contento, si él o yo! Ciertamente, Rod dijo que cree que esta vez va a ser mejor padre, en el sentido de que ha aprendido mucho a lo largo de los años. También está mucho más asentado que antes. La vida no consiste todo en trabajar, y el equilibrio está en cambiar respecto a sus prioridades.

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