Fotos exclusivas:Paulina Rubio y Nicolás Vallejo-Nágera, pareja sorpresa del verano

El Colate desconocido
Desde estas mismas páginas, Nicolás Vallejo-Nágera habló, por primera y única vez, sobre su relación con Eugenia Martínez de Irujo. Tras meses de silencio, el empresario entonces afirmó que sus sentimientos por la duquesa de Montoro tardarían en desaparecer: "La he querido mucho y los sentimientos, que han sido muy fuertes por mi parte, no desaparecerán tan rápido". Desde entonces, no se le conoció ninguna otra relación.

Fue aquella la primera vez que tuvimos oportunidad de conocer al chico que se había convertido en uno de los solteros de oro del panorama nacional y del que tanto se hablaba, pero del que en realidad muy poco se sabía. En primera persona, se definió como muy familiar, pero a la vez independiente, muy amigo de sus amigos, aunque mal enemigo. Desde muy joven, a los veintidós años, ahora tiene treinta y dos años, la misma edad que Paulina, se estableció por su cuenta. Vivió y estudió en el extranjero, lo que le proporcionó un bagaje vital impagable, además de amigos de los cinco continentes.

Ya ha pasado más de medio año y Colate se ha recuperado de aquella ruptura, que se hizo más fuerte y sonora por la repercusión mediática que arrastró. "Eugenia y yo nos fuimos dejando de ver poco a poco a raíz de una falta de comunicación debido a la terrible presión mediática a la que estábamos sometidos", comentó asimismo. No obstante, en aquella entrevista, el empresario reconocía que nunca se habían planteado un futuro en común. Como un caballero que es, dedicó las mejores palabras para Eugenia: "Cuando ella y yo nos encontramos en la playa, en agosto del año pasado, éramos dos jóvenes sin compromiso, con ganas de olvidarnos de nuestras cosas y sí ganas de vivir una experiencia juntos. Ella tiene las cosas que más me gustan en una mujer. Como persona y como ser humano es muy afín a mí. Yo sabía que Eugenia no estaba en una buena situación anímica y siempre intenté que olvidara sus problemas. Es una mujer estupenda que merece ser feliz, pero no puede vivir su vida. Los dos necesitábamos vivir el momento, pero no nos dejaron...".

Con su aire aventurero y un toque bohemio, entre cuidado y estudiado, Nicolás se considera un poco cabeza loca, quizá por ello alargó su adolescencia hasta que de alguna manera sentó la cabeza y se volvió un responsable hombre de negocios. Ahí fue cuando creó su empresa de comunicación, por la que ha luchado a brazo partido para sacar adelante en tiempos no precisamente propicios. Entonces se puso "serio", comenzó a darse cuenta de que la vida no es sólo "vivir y pasarlo bien". Algo que, visto lo visto, tampoco ha dejado de lado.

Más sobre: