Paulina Rubio, en su nueva mansión de Miami, proyectada por su ex novio, Ricardo Bofill

ESPECIAL CASAS



‘Paulina no esta sola ni estando a solas’ —En cualquier caso, Paulina, parece mucha casa para una mujer sola.
—Necesito que mi cuerpo respire. Aclaro: Paulina no está sola ni estando a solas. La casa vibra. Están mis mascotas, y diariamente entra y sale gente de mi equipo. Cocinamos platos mexicanos, parrillas argentinas y hasta paella. Esta es la casa de mi familia y también de mis amigos.
—Quién sabe, a lo mejor te da un poco de pena no poder compartir esta casa con Ricardo.
—La pena no es un sentimiento noble; mejor, diría yo, nostalgia.
—Vale, nostalgia.
—Pero yo miro hacia adelante, no hacia atrás. Podíamos llenar un cuarto con frases nunca dichas, y por eso nuestras almas debían estar en libertad, como dice mi canción.
—Nunca hasta ahora has dicho qué fue lo que pasó entre Ricardo y tú para romper. —Fue algo que se terminó poco a poco, hasta decidir que estábamos mucho mejor como amigos que como pareja.
—O sea, que tiene las puertas de esta casa abiertas de par en par.
—Ricardo puede venir a casa cuando quiera e invitar a quien quiera. Esta será siempre su casa.

‘No hay distancia que venza al verdadero amor’
—Alguien tuvo que dar el primer paso para decir ‘se acabó’.
—Creo que los dos bailamos al mismo ritmo.
—Porque rompisteis, ¿antes o después de que él iniciase su tratamiento?
—Fue un proceso largo, del que toda España fue testigo. Yo siempre me he portado bien con Ricardo. Sabe que me tiene como aliada. Como dice mi canción, ‘te quise tanto...’.
—¿La ruptura te trajo la libertad?
—Sí. El alma en libertad.
—Dicen que el amor es el gran amigo del hombre o de la mujer contra la soledad.
—Me gusta estar sola y saber que mis mejores años están por llegar. Existe un cierto romanticismo al no tener pareja y sentirme deseada por algunos pretendientes.
—Tanta distancia y tantas ausencias han sido un riesgo en vuestra relación, Paulina.
—¿Riesgo? No comprendo. Cuando hay verdadero amor, no hay distancia que lo venza.
—¿Reproches entre vosotros?
—No. Somos familia, y entre amigos no hay reproches.
—Pero nunca es tarde para volver, Paulina.
—Nosotros somos muy amigos y preferimos dejarlo así.
—¿Has hecho todo lo posible por salvar lo vuestro?
—Sí. Soy una mujer decidida, pero no masoquista. Hay amores que matan.
—En amor, demasiado puede llegar a ser poco.
—Nunca es poco cuando se ama de verdad. Y yo podría morir amando y siendo amada.
—¿Cuando el amor no es locura no es amor?
—Yo amo con locura. El amor es una locura.

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