Andy y Lucas: 'Este es un sueño que nunca soñamos vivir'

—El sacrificio para mí es también eso —interviene de nuevo Lucas —, separarme de la familia. Es duro, pero es parte del esfuerzo que exige esta profesión. Por otro lado, es gratificante ver que el sacrificio bien vale la pena. Cuando cantábamos en las esquinas de nuestro barrio en Cádiz, nunca imaginamos que nuestra música nos traería a estos escenarios que sólo habíamos visto en las películas.
—¿Cómo fueron los comienzos?
—Nosotros cantábamos en nuestro barrio, en Cádiz. Éramos el alma de las fiestas. En una oportunidad, mi hermano salió con una amiga a tomar un chocolate. Y cuando estaban en el coche, mi hermano puso nuestra música. Dio la casualidad de que la chica era hija de una persona de una compañía discográfica; se la dio al padre, y éste se interesó por nuestra música —nos dice Lucas.
—¿La fama los ha cambiado en algo?
—Seguimos siendo los mismos, sólo que ahora tenemos un poco más de libertad en nuestro presupuesto.
—Esto también lo da la responsabilidad y el trabajo —dice Andy.
—¿Qué le pides a la vida?
—Poder seguir haciendo lo que nos gusta, que es hacer música. Y llevarle a la gente alegría y sentimientos.
—¿Y tú, Lucas?
—Poder seguir viviendo y seguir amando. Mientras tengamos mayor capacidad de sentir, nuestra música será más rica, más plena. Y esa es la idea. Que un chaval escuche una canción nuestra y le diga a su niñas: "Eso es exactamente como yo me siento contigo". Y que puedan sentir el amor en su esencia con nuestra música.

Más sobre: