Bertín Osborne al cumplir 50 años

"Este no es mi Bertín, que me lo han cambiado". Alguien podría pensarlo tras leer sus sinceras declaraciones. Maduro, reflexivo y pausado. Acaba de celebrar sus bodas de oro con la vida. Y lo ha hecho junto a sus hijas Eugenia y Claudia en la República Dominicana. Al sol del Caribe. Un adiós a 2004, duro y triste, pero también esperanzador e ilusionante. Se fue Sandra, la madre de las hijas de Bertín Osborne, un pedazo muy importante de su vida, y para siempre en el recuerdo y la memoria. Un año, 2004, que ha allanado el camino profesional del popular cantante, más centrado que nunca.

No le duelen prendas contarlo. No es un capricho más, sino una ilusión con aroma a vid, en que Bertín ha involucrado a su padre, orgulloso, en su silencio, del éxito de su hijo, para que ceda su título, conde del Donadío, al vino que hoy ya hasta exportan. Luego, también el disco. Le preocupa a Bertín el futuro de sus hijas. Como siempre, sí, pero quizá hoy más pendiente que nunca, porque sabe que toca estar mucho más cerca físicamente de lo que jamás haya estado. No puede comenzar Bertín con mejor pie 2005, ahora que sus rodillas están mejor que nunca. Estos son los cincuenta años de un Aquiles de la vida, hoy ya en el reposo del guerrero.

—Estás en Casa de Campo.
—Sí. Los dueños de este lugar, y especialmente Alfonso Paniagua, son muy, muy amigos de hace tiempo. Incluso ellos han estado durante la Feria de Sevilla en mi casa. Y éste era un viaje organizado desde hace ya un par de meses.
—Has viajado con tus dos hijas pequeñas.
—Sí, he venido con ellas y también con mi hermana Chata y su familia. Somos nueve.
—Os habéis marchado de España porque queríais alejaros un poco de todo.
—Sí. Nos queríamos quitar un poco de en medio.
—Nochebuena sí la pasasteis en España.
—Sí. Las niñas querían pasarla en Jerez, en casa de sus tíos… Estuvimos todos juntos en casa de Beltrán, mi cuñado. Eramos cerca de veinte personas.

Un nuevo disco y el mundo del vino
—Bueno, Bertín, ¿en qué momento estás? Se podrá decir tu edad.
—Sí, hombre; acabo de cumplir cincuenta.
—Una fecha mágica, ¿no te lo parece?
—Hemos venido a Santo Domingo a celebrar mis cincuenta años. Pues, mira, este año ha sido un poco curioso, porque he trabajado menos en televisión, aunque acabo de presentar el especial Fin de Año, que grabé antes de venirme aquí. Sin embargo, he grabado un disco nuevo, que va a salir en unos días. Un trabajo con el que, además, estoy contento y creo que va a ir muy bien. Pero, sobre todo, ha sido un año importante para mí porque he empezado un tema empresarial.

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