Mientras se aclaran todas las informaciones referentes a si la boda fue real o no -parece que faltan algunos documentos legales necesarios para formular la unión, en concreto la licencia matrimonial del Condado de Los Ángeles (en California, una pareja que se case sin licencia tiene siete días para solucionar los papeles)-, Britney Spears y su presunto marido, Kevin Federline, pasan su luna de miel en Kentwood (Louisiana), la localidad natal de la cantante.

La pareja, que al parecer tiene previsto darse el sí quiero verdadero el próximo 16 de octubre, disfruta estos días junto a la familia y a los amigos de la infancia de Britney. Ambos fueron fotografiados en varias ocasiones bien acompañados de Jamie Lynn, que siguiendo el estilo de su hermana ahora también luce una melena castaña, o bien disfrutando de reuniones y paseos con su círculo más cercano.

Uno de los días y tras visitar una joyería, se dirigieron a casa de los abuelos de la cantante para después almorzar en el local favorito de Britney, un restaurante de comida rápida llamado Nyla (precisamente ese fue el nombre que la artista eligió para el restaurante que abrió en Nueva York hace un tiempo y del que más tarde se desligó).

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