Pepe El Marismeño y María José, su mujer, nos presentan en exclusiva a su hijo José Tomás

¿Te asusta la responsabilidad de ser padre?
Hace unos meses sí me daba mucho miedo, pero hoy en día no. Al revés, y tengo ganas de tener el disco en la calle por él, y tengo ganas de verle crecer. Su madre y yo le vamos a dar lo que necesita, no grandes cosas materiales quizá, pero que al final son las más importantes: amor y ese respeto. Soy tan feliz en este momento, que creo que estamos totalmente preparados.
¿Te sientes distinto?
Te sientes con más responsabilidad. Eres consciente de que hay que dar de comer a una boca más. Disfruto mucho estando con mi hijo, cambiándole, estando con él si llora. La verdad es que disfrutamos mucho los tres juntos.
¿La vida te ha dado una segunda oportunidad?
Sí, la vida me ha dado otra oportunidad y por eso la estoy aprovechando. Hay tantos que se quedan locos o se mueren, porque a eso te lleva la droga. Sólo quiero mi disco, mi niño, mi familia y mis cuatro amigos.
Cuánto ha cambiado en un año y medio
¡Muchísimo, muchísimo! Me quedo mirando a mi hijo y pienso que hace nada estaba tirado por las calles como quien dice, dando bandazos de un sitio a otro, y ahora sin embargo tengo el rumbo, tengo el mando cogido, se adonde quiero ir y adonde deseo llegar.
Por un lado la alegría de la llegada de tu hijo, y por otro la reciente muerte de Carmen Ordóñez.
¿Te impresionó la noticia?
No deja de impresionar, era una persona conocida y mantuve una relación con ella durante unos meses pero, a lo mejor soy muy duro, el que juega con la droga sabe dónde acaba. Te impresiona, te da pena, porque de la droga sí se sale, yo lo estoy haciendo. Es duro, sabes. Hay ahora muchos que se están lucrando de todo eso, y lo que sí me sorprende es una cosa, no ha habido nadie que haya dicho que era una persona enferma, que murió de una enfermedad que se llama adicción. Quiero desearle a su familia todo lo mejor. Sí me gustaría que alguien diera la imagen de que era una persona enferma, que no era una persona mala, ni loca, simplemente enferma. Me podía haber pasado a mi, pero yo decidí ponerme en tratamiento y curarme. Es la única diferencia. Me quedo con el recuerdo de que era una gran persona, simplemente lo que ya he dicho, que estaba enferma.
¿Has podido hablar con su familia?
Sí, el mismo día que me enteré llamé a su hermana Belén pero cogió el teléfono su hija Belencita. Le dije que lo sentía muchísimo y que aquí estaba yo para lo que les hiciera falta a ellos. Después ya no he tenido más contacto con ellos. Creo que en este momento hay que dejarles tranquilos.

Habla María José
María José, por su parte, feliz y sonriente mira con ojos renovados a Pepe: "Es otra persona. Le conocí antes de que tocara fondo y ya era increíble. Pero ahora es maravilloso, responsable, cariñoso, muy detallista. Son cosas que conocía en pequeñas dosis pero forman parte de su ser. Es un descubrimiento, para él y para mi. Es como soñar con alguien que realmente tenías al lado"

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