Pepe El Marismeño y María José, nos presentan en exclusiva a su hijo

Sus ojos y su sonrisa son reflejo de un sentir nuevo. Y es que, Pepe el Marismeño es un hombre distinto. Hace un año y medio decidió declararle la guerra a su adicción a las drogas. La conquista está siendo ardua, paso a paso, día a día, pero Pepe, ahora en la fase final de su proceso de rehabilitación, tiene ya muchas batallas ganadas al tiempo y a su propio corazón que, lúcido, se siente seguro y esperanzado. Con nuevo disco a las puertas, hoy se asoma a estas páginas para compartir, junto a María José, la mujer que ha estado a su lado y le ha apoyado en los momentos más difíciles, la felicidad por la llegada de su primer hijo, José Tomás.

El pequeño vino al mundo el pasado 18 de agosto en un hospital de los alrededores de Madrid, muy cerca del lugar donde se han establecido por el momento, y mientras Pepe sigue asistiendo a las terapias, hasta su traslado definitivo a Andalucía. Y el año que viene, si Dios quiere, como dice Pepe, "nos casaremos en Huelva ante mi Cristo y bautizaremos al niño".

Pepe ¿Cómo fue todo?
La verdad es que ha sido increíble, una sensación inexplicable. El parto fue muy largo, estuvimos veinticuatro horas. Cuando llegamos al hospital había roto aguas pero no tenía dolores y finalmente tuvieron que inducirle el parto.
¿Viste nacer a tu hijo?
Estuve con María José hasta que me dejaron. En el parto no pude porque le hicieron finalmente la cesárea. Cuando vi por primer a vez a mi hijo rompí a llorar, me harté a llorar. Para mi, por el tema de mi enfermedad ha sido una sensación muy grande, muy fuerte. Durante muchos años por culpa de la droga no había estado nunca donde me necesitaban. En esta ocasión si lo he hecho y ha sido genial.
¿Recuerdas la sensación?
Fue un momento de plenitud, me sentí muy lleno y sobre todo muy orgulloso.
¿Cuánto pesó y midió?
Pesó 4,230 kg y midió 53 centímetros. ¡Madre mía! No veas lo que va a ser darle de comer. Voy a tener que hacer muchas galas.
¿Ha llegado José Tomás en el momento adecuado?
Cuando me enteré de que iba a ser padre, sentí un poco de miedo porque no sabía si era el momento adecuado, yo llevaba poco tiempo en tratamiento, pero llevo ya un año y medio, cerca de dos años. Ahora es el momento en el que más tranquilo estoy, en el que más feliz vivo, tengo todo lo que necesito. Sólo falta ya en octubre, si Dios quiere, lanzar mi disco. Después de tanto sufrimiento, la verdad es que este niño ha traído mucha alegría. Estamos viviendo un momento de paz inmensa.
Vamos, que ha venido con un pan bajo el brazo
En una ocasión alguien me dijo que venía con un disco bajo el brazo porque mi álbum está a punto de salir a la calle. Todo lo que me está pasando ahora es bueno, el niño me da muchísima felicidad, estoy loco por llegar a casa para verle, para estar con él; mi mujer me da muchísima estabilidad, estamos muy enamorados. Ahora lo único que quiero es trabajar, que a ese niño no le falte nunca de nada. Lo más importante es que el niño es fruto del amor, que es de verdad. Y eso se le transmite. Los niños no necesitan nada más que el pecho de la madre y muchísimo cariño, y él lo tiene.

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