Bautizo de Aitor y Antonio, los nietos gemelos de Rocío Dúrcal y Antonio Morales

—¿Cómo habéis vivido el día de hoy?
—Ha sido un día maravilloso al poder tener a toda la familia junta: a los abuelos, los bisabuelos... Hemos tenido que cuadrar fechas, porque mis padres —contesta Antonio, Jr.—estaban en América, y luego había que esperar a Shaila, así como que los padres de Edurne vinieran desde Marbella, pero estamos muy felices.
—Nacieron prematuros. Habrá habido momentos duros, ahora recompensados al verlos crecer tan sanos...
—Sí, nacieron de seis meses y tuvieron que permanecer dos en la incubadora, así que ahora, como lo hemos pasado tan mal, cuando los vemos reír, aunque hagan travesuras o lloren, estamos muy felices. La gente nos dice que no los cojamos, pero no hacemos caso, no queremos que lo pasen mal y los malcriamos un poco, siempre jugando con ellos y regañándoles poco.
—¿Qué tiempo tienen actualmente y cómo son?
—Hicieron once meses el veintinueve de julio y son diferentes. Antoñito es más tranquilo, más como yo —dice Antonio—, y Aitor es rebelde y nervioso, como Edurne. Físicamente cambian mucho y se van pareciendo a todos, cambian de un día para otro, así que cuando mi madre, Rocío, estuvo unos días sin verlos, se le saltaban las lágrimas al ver lo mucho que habían cambiado.
—¿Tenéis ganas de «arriesgar» e ir a buscarles un hermanito?
—No nos atrevemos, porque es mucho trabajo el que tenemos, y suponte que vienen otros gemelos. Hay que estar todo el día detrás de ellos. Están aprendiendo a andar, se caen, cogen todo, y en las familias de los dos hay antecedentes de gemelos, y por partida doble. Tenemos ayuda, pero es muy difícil, aunque mi hermana Carmen nos ha ayudado mucho y mi cuñado Javier también, igual que mis padres. Los padres de Edurne no los ven tanto, porque viven en Marbella.
—O sea, que la experiencia la valoráis como positiva.
—Superpositiva, pero lo hemos pasado mal, y como decía antes, los malcriamos un poco. Es un trabajillo duro, aunque mi mujer, Edurne, es la que está todo el día con ellos y sola se lo guisa y se lo come. Pero nos dan satisfacciones que no son comparables con nada y no los cambiamos por nada del mundo.
—Shaila acaba de regresar de México, donde ha lanzado su primer disco.
—La hemos echado mucho de menos durante todo este tiempo. Ahora hemos querido juntarnos todos, y lo hemos conseguido. También están con nosotros nuestros abuelos, los padres de mi padre, y nos hace mucha ilusión, ya que nos gusta mucho celebrar todo en familia y que mis hijos disfruten ya de ello.

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