Sting, Alejandro Sanz y Alicia Keys clausuran en Lisboa el festival 'Rock in Rio'

Sting, Alejandro Sanz, Alicia Keys y Pedro Abrunhosa pusieron el broche de oro al macrofestival ‘Rock in Rio-Lisboa’, seis días de conciertos que reunieron a más de cuatrocientas mil personas. Por el escenario de la Ciudad del Rock, en el parque lisboeta de Bela Vista, pasaron 60 grupos con otros tantos estilos y ritmos diferentes, que resonaron en las 52 mil hectáreas acondicionadas para la ocasión. Se trataba de aunar en Portugal la oferta lúdica y la deportiva, ya que dentro de algunos días comienza en el país luso la Eurocopa de fútbol. Por eso, esta cuarta edición del festival se ha trasladado a Lisboa desde su escenario habitual que es Río de Janeiro.
La capital portuguesa acogerá previsiblemente el macrofestival de nuevo en el 2006, pese a que no se han cumplido las expectativas de público previstas por la organización: de la aproximación de 600.000 personas, han asistido sólo 400.000 mil (en Río de Janeiro se concentran hasta un millón de espectadores, convirtiendo el evento en el mayor festival del mundo).

Una decepcionante Britney Spears
El último fin de semana de conciertos ofreció un poco de todo, comenzando el viernes por el heavy metal de las bandas Metálica, Incubus y Slipknot, seguidas de James Hetfield. El sábado, una poco convincente Britney Spears decepcionó a sus fans con un espectáculo soso, de provocación medida y falto de espontaneidad, unido a la evidencia de que estaba cantando en play back. El mal sabor de boca que se les quedó a las 73 mil personas congregadas fue subsanado por el buen hacer de ‘Black eye peas’ y Daniela Mercury.

Sin embargo, fue la última noche cuando se superaron todos los pronósticos al presentar en cartel al legendario Sting y a un Alejandro Sanz que se estrenaba con gran éxito en el escenario de ‘Rock in Rio’. Tras ellos, Alicia Keys deleitó a los presentes con su repertorio, para dar paso a Pedro Abrunhosa, uno de los más conocidos rockeros portugueses, que dio por finalizadas las 84 horas de música en la capital portuguesa.

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