Espectacular arranque de la nueva gira mundial de Madonna

Salió al escenario luciendo un corsé con incrustaciones de pedrería, pero tardó poco en cambiarlo por un traje de combate para acometer con determinación la canción American Life, tema que dio nombre a su nuevo disco. Madonna ha regresado para sus admiradores después de tres años alejada de los escenarios, y lo ha hecho demostrando que sigue siendo la reina de la provocación.

La cantante ofreció en Los Ángeles el primer concierto de su nueva gira mundial, "The Re-Invention Tour", un sorprendente espectáculo visual y musical que incluye críticas a la guerra de Iraq y a la pena de muerte (bailarines transformados en soldados, sonido de bombas como introducción e imágenes simulando helicópteros y ráfagas de disparos) así como una importante carga de sensualidad y erotismo con un número de bailarinas embarazadas semidesnudas incluido.

No irá a Israel
Las proyecciones también acompañaron su revisión del Imagine de John Lennon, con imágenes de niños enfermos de todo el mundo, que provocó el delirio. Y las imágenes de un niño palestino caminando del brazo de otro niño israelí fueron toda una declaración de deseos de paz en un conflicto que, precisamente, le ha obligado a suspender una parte de su gira: la que le iba a llevar a Israel.

La manager de la cantante ha atribuido la decisión de anular los tres conciertos que estaban previstos a la tensa situación que se vive en la zona y no como afirmaron los tabloides británicos a las supuestas amenazas de muerte de un grupo palestino a Madonna y sus hijos (la artista lo ha negado). Si yo tomara la decisión iría, pero mi manager no me deja", contó al programa Access Hollywood. Con parada o no en Israel Madonna siguen manteniendo una intensa relación con el judaísmo y en particular con Kabbalah, la práctica religiosa que ella profesa. De ahí que durante los conciertos, en los que hay hasta cinco cambios de vestuario, aparezcan las palabras en hebreo sin subtítulos.

Las cifras
Se espera con unos 750 mil espectadores asistan a los cincuenta conciertos de la gira, que tiene previsto recorrer treinta y nueve estados en Estados Unidos y otros once países. La artista cuenta con ciento diez ayudantes y doce bailarines, además de los cincuenta y seis guardaespaldas que ha contratado para garantizar su seguridad y la de su hijos, Lourdes Maria y Rocco. Entre la venta de entradas y el merchandising los productores esperan recaudar unos 100 millones de dólares en el tour.

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