Begoña Alonso habla por primera vez de su ruptura con David Bustamante

¿Y hasta que punto estabas tu dispuesta a hacerlo?
Ya he dicho que dejé muchas cosas por él, lo que pasa es que nunca quise dejarlo del todo porque cabía la posibilidad de que la relación saliese mal y yo me quedase pues, como me he quedado. Ahora estoy sin casa y gracias a Dios que no dejé del todo el trabajo, que tengo algo. Dices que te ha perjudicado, pero habrá gente que piense que de alguna manera te has beneficiado porque él era el rostro conocido No he sacado ningún beneficio, como digo estoy sin casa, con el trabajo más o menos justo, nada que ver con lo que tenía antes. Y si yo he aguantado como lo he hecho es porque le he querido.
Pero reconocerás que popularidad si te ha dado.
Ya, pero nadie la buscaba, ser popular no es santo de mi devoción, nunca pensé que iban a estar hablando de mi en la televisión y lo paso mal cuando la gente me gusta sin conocerme. Porque David no llegó a llorar en esa rueda de prensa, las que si son reales son las lágrimas que he derramado yo estos días.
¿Y que vas a hacer ahora? ¿Dónde estas viviendo?
Pues tengo una casa en Castrourdiales y seguramente me iré hasta que vuelva a empezar otra vez en Madrid. David no me ha llamado ni para preguntarme donde estoy durmiendo. Yo he tenido que estar estos días con una amiga.

'Ha jugado conmigo'
¿Te has sentido traicionada?
Sí, me he sentido totalmente traicionada. Ha jugado conmigo lo que ha querido.
¿Intuiste en algún momento lo que podía suceder, que podrías romper?
Sí, porque llegó un momento en el que ya no me fiaba de David para nada. Estar en América tanto tiempo y no ponerse en contacto conmigo y volver a España y venir llorando...
¿Perdonarías una infidelidad?
No, nunca. No tengo constancia de que David haya sido infiel, alguna duda puede haber, pero saberlo con certeza, no.
¿En vuestra ruptura ha habido terceras personas?
No, al menos por mi parte no las hay.
¿Tenías diferentes maneras de ver la vida?
La verdad es que los dos teníamos maneras bastante parecidas de ver la vida. Los dos teníamos el propósito de casarnos pronto, de tener un hijo pronto. De hecho, llevábamos un año intentando tener un hijo pero no conseguía quedarme embarazada.
¿No estabais llevando todo demasiado deprisa?
Estábamos muy enamorados.
¿Y por qué tener un hijo y no casaros antes?
Nos apetecía mucho casarnos, pero era como si no nos atreviésemos. Con un hijo habríamos dado el paso para hacerlo todo rápido. Si hubiese estado embarazada, hubiésemos preparado todo corriendo para casarnos porque ninguno de los dos nos decidíamos a empezar a preparar una boda.

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