Gisela en Egipto, la tierra de los faraones, antes de comenzar su nueva gira

¿Te ha hecho madurar el cambio de vida que supuso la entrada en la Academia?
Si, me ha hecho madurar y me ha hecho vivir cosas que de otra manera no hubiera podido vivir y ver cosas y conocer gente que de otra forma hubiera sido imposible ver y conocer y esto te enriquece, vas aprendiendo de lo bueno y de lo malo.
Siempre te vemos acompañada de tu hermano Joan ¿Te has sentido muy arropada por tu familia?
Sí, al cien por cien. Mi familia ha sido mi mayor apoyo, mi mayor paño de lágrimas, mis amigos. Tengo una familia que se merece un diez.
¿También ha habido lágrimas?
Sí, también ha habido lágrimas, por supuesto, es un mundo muy competitivo, muy duro, tienes que luchar día a día, no puedes bajar la guardia ni un momento.
¿Te has llevado muchas decepciones?
Sí, sobre todo de personas que no te esperas que te jueguen una mala pasada, pero yo me quedo con lo bueno, que es cuando me subo al escenario y me olvido de todo.
A pesar de todo, ¿Te consideras una persona afortunada?
Sí, me considero bastante afortunada, sólo hay que ver donde estoy ahora. Además, tengo una familia que me apoya, tengo amigos, me dedico a lo que me gusta y espero que me pueda dedicar a ello mucho tiempo.
¿Tienes miedo de que este sueño pueda acabar?
Claro. Esto no es un trabajo fijo en el que fichas a las ocho de la mañana y sales a las siete, es un trabajo inestable, te lo tienes que buscar día a día porque nadie te asegura un futuro.
A nivel profesional tienes las cosas muy claras. A nivel personal ¿Cómo te ves dentro de diez años?
Siendo feliz, encontrando a una buena persona que me quiera de verdad por quién soy y no por lo que soy y teniendo a los míos muy cerca de mí. Poca cosa más.
¿Te gustaría ser madre?
Si, me gustaría ser madre porque creo que puedo dar una buena educación y una buena vida a mis hijos. Espero que algún día pueda tener un niño al que cantarle mis canciones.
¿Uno sólo?
¡Uno o los que vengan!

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