Farruquito comparece ante los medios para pedir perdón a la familia de la víctima

Vestido de negro y con una medalla de oro apareció ayer Juan Manuel Fernández Montoya, ‘Farruquito’, en el hotel Zénit de Sevilla para enfrentarse a los medios de comunicación y al público. Con aspecto compungido, confesó estar muy arrepentido del atropello que le costó la vida a Benjamín Olalla el pasado septiembre. Una imprudencia que, en un principio y al parecer aconsejado por terceras personas, imputó a su hermano de 15 años, pero de la que ahora asume toda la responsabilidad.
Farruquito pidió perdón a la viuda de la víctima y aseguró comprender el estado en el que se encuentra porque ‘mi familia también ha sufrido desgracias muy parecidas’, dijo aludiendo a las muertes de su padre y su abuelo. Continuó diciendo que la familia de Olalla ‘ahora le ve como un diablo: ‘Cuando pase el tiempo y se les ablande el corazón pueden contar conmigo y con lo que esté en mi mano’. El bailaor explicó que sí vio a Benjamín Olalla cruzando la calle, aunque no pudo ‘reaccionar bien, ni esquivarlo’. Uno de sus errores, que él mismo admitió, fue conducir sin tener el carné, aunque ya lo había hecho antes. Después del atropello, que calificó de ‘mal sueño’, se marchó porque ‘el pánico y el miedo’ se apoderaron de él.

No quería hacer sufrir a su madre
Pese a que en un principio culpó del suceso a su hermano menor, siempre pensó en entregarse, ‘todos los días y todas las noches’, y si no lo hizo fue por las personas que le aconsejaron y originaron ‘un lio grande’ en la cabeza. El artista no pudo contener las lágrimas cuando explicó que, de no haber existido su madre que le acompañaba esa tarde en la sala, se habría entregado antes a la policía, pero que ‘no quería que sufriera’.
‘Hasta que me muera no me libraré de esta tragedia’ aseguró y añadió que, más que a la cárcel, le tiene miedo a que ‘la gente le juzgue mal’. Finalmente se dirigió a la justicia para pedirle que ‘tenga en cuenta que fue un accidente’ y que ‘nunca tuvo intención de causarle daño a nadie’.

Sin ganas de bailar
El bailaor eludió las preguntas relativas a sus compromisos profesionales previstos para este año, como la gira por Japón, aunque indicó que ‘hay muchas personas a su cargo y tanto desde el punto de vista moral como económico tiene que seguir bailando’, aunque precisamente ahora no tenga ganas. ‘Bailar me ha ayudado a darme cuenta de que hay una vida intocable, la del artista’ comentó.

Tras estas declaraciones, la hermana de la viuda de Benjamín Olalla, Mercedes Madero, comentó que ‘su familia no se siente mejor ni más liberada ni se sentirá así hasta que el artista esté en la cárcel’. ‘Es una persona pública y los periodistas casi lo han forzado a pedir perdón’, concluyó.

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