De sus primeros dos discos, Not that kind y Freak of nature se vendieron más de diez millones de copias. Cuando comenzaba a dar forma al tercero, le diagnosticaron un cáncer de mama que le obligó a exiliarse forzosamente de los escenarios durante un tiempo. Ahora, después de una operación de más de siete horas y varios meses de radioterapia, Anastacia ha vencido a la enfermedad y regresa con un álbum homónimo que ha presentado en Madrid haciendo gala de su sentido de su simpatía y sentido del humor. Desveló la que ha sido, quizá, la clave de su triunfo: "No soy de las que se rinde". Y es que, a sus treinta años, esta ex peluquera y estudiante de psicología está acostumbrada a luchar contra la adversidad. Desde pequeña padece la enfermedad de Crohn, una dolencia intestinal que le obliga a ser muy disciplinada en sus hábitos de vida.

"Intentaba luchar y seguir componiendo, pero me quedé sin voz y sin fuerzas. Paré porque me sentía hueca. Las canciones tienen que salir de dentro y yo sentía que no tenía nada. Pese a todo, siempre he tratado de mantener un espíritu positivo, casi infantil, que me ha fortalecido", afirmó la cantante refiriéndose a la influencia que la enfermedad ha tenido en la creación del nuevo disco, en el que sólo ha incluido dos temas que hacen referencia a ella: "Es un álbum enérgico y positivo, pero en dos canciones intenté expresar todos los sentimientos encontrados que tenía entonces, aunque no he sido totalmente honesta con las letras. Aunque digo cosas como "nunca pensé que tocaría las alas de un ángel, nunca pensé que moriría", sí creí que podía no superar la enfermedad y morir".

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