Yotuel Romero habla por primera vez de su relación con Beatriz Luengo

‘Fui modelo y lo dejé porque sabía que ese no era el camino'
Yotuel se crió en un barrio de la periferia de La Habana. Hijo único, su madre trabajaba como secretaria pero le hubiese gustado triunfar como bailarina, y su padre es albañil. Desde muy joven Yotuel tuvo claro que quería "comerse el mundo". Primero fueron los cursos de interpretación, teatro y dicción, y más tarde, para sobrevivir, su trabajo en las pasarelas.

Un profesor le abrió los ojos: "Intenta dejarlo cuanto antes. Cuanto más te alaben, cuanto más guapo te digan que eres, peor intérprete serás", le dijo. "Y pronto lo dejé. Ese no era mi camino". Siguió el consejo porque en realidad tenía el convencimiento de que debía llegar a más, demostrar quién era y creyó que eso lo podría hacer a través de la pequeña pantalla.

-No me digas que fue sencillo porque no lo creo De sencillo nada. Y lo digo así, pegando un puñetazo sobre la mesa. Ya no recuerdo a cuantos castings me presenté y todos me decían lo mismo: "Es que papeles para negros no hay. En Cuba lo habría tenido muy fácil. Te casas con una mujer de fuera y solucionada tu vida. Afortunadamente jamás claudiqué y siempre fui fiel a mis principios. Con la frente bien alta puedo decir ser un referente para otros que estén pesando en seguir otro camino. La mayoría de las cosas son posibles con honestidad, fuerza y empeño. Si se tropieza con la primera piedra hay que incorporarse pero nunca jamás traicionarse.
Siempre hay un ángel en la vida de cada persona ¿El tuyo tiene nombre?
Sí, se llama Luis San Naciso. Hay muchas formas de entrar en la tele, porque comienzas a salir con alguien, porque le gustas o porque eres bueno a la hora de interpretar. Eso último fue lo que le impactó a él y me dio un papel, el de Pavel, que construí a mi medida. Caló en la gente, es un chaval como yo, arriesgado, sin miedo, con muchas ansias de que les permitieran llegar, y eso es lo que muchas veces molesta a todos. Un tipo al que no le importa tocar el cielo con las manos pero sin aplastar a nadie, sin machacar a nadie.
Honesto, sincero, bueno gente, como en definitiva soy yo. Tengo una premisa, siempre repito unas frases: "No es ir a la estación de autobús y coger el primero que pasa. Debido a la comodidad muchos montan sin mirar el destino. Hay que hacerlo, ver donde están las mejores posibilidades, después escoger y subir rezando para que todo salga bien".

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