Manu Tenorio y Marisa Jara, dos enamorados en Navidad

—¿Tiene mucho ella que ver con tu éxito?
—Yo siempre intento diferenciar las cosas,¿sabes?

—Eso está claro,Manu, pero qué duda cabe de que la constante presencia de alguien en tu vida, quieras o no, acabará por influirte.
—Por supuesto. Marisa me da estabilidad, tranquilidad, felicidad y muchas satisfacciones, evidentemente. Todo ello desemboca en haber grabado un disco muy bueno y sensible, intentando buscar el buen gusto, la sencillez y la emoción. Como ya te he dicho, estoy mucho más sereno y le he cogido la horma del zapato a esta nueva vida.

—Todo fue vertiginoso, es verdad.
—Sí que lo fue, sí que lo fue.

«Cada uno es como es»
—¿Sigues peleando con la báscula?
—No, eso no.

—Cada uno es como es.
—Así es. Hombre, intento cuidarme para sentirme cómodo y flexible, porque los conciertos exigen un cierto ritmo. Pero cada uno tiene su propia constitución y ya está. En este sentido te diré que estamos sometidos a un castigo demasiado duro con esto de la delgadez, la estética, la belleza...Y eso no debe de ser así.

—Algún día formarás tu propia familia, digo yo.
—Claro.

—¿Matrimonio a la vista?
—Me encuentro tan a gusto con Marisa, que hoy por hoy no me planteo el matrimonio. De todas formas, si miras a tu alrededor habría que tener muy claro ese paso, porque parece que la gente no aguanta nada, que se es muy exigente o que se comparte poco y cada uno va por su lado.

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